Los franchutes apuestan todos los vales a su máxima estrella, Zinedine Zidane, para darle guaraca esta tarde a Portugal y acceder a la final mundialista. La mocha se disputará a las 15 horas en el Estadio Olímpico de Munich y la hinchada gala amenaza con dejarse caer en masa en el recinto deportivo otto.
Para el astro, de 34 pirulos, que anunció su adiós del fútbol una vez concluida su actuación en el Mundial, su deseo es despedirse con un nuevo título, sumando al primero que ya consiguió en 1998, precisamente en Francia. El capitán galo, máxima figura en el historial de su país, dijo que "cada partido es un desafío distinto y ahora sólo estamos pensando en Portugal, que tiene muy buen equipo".
El cuadro lusitano, en tanto, apuesta a la buena estrella del técnico brasileño Luiz Felipe Scolari, quien se mantiene invicto al frente del seleccionado portugués y lo instaló en las semifinales tras dejar en el camino, en cuartos de final, nada menos que a Inglaterra, por la vía de los penales.
Felipao, junto con calificar la mocha como "más difícil que una final", le tiró todo el favoritismo a su rival para meterle presión.
"El gran favorito es Francia, pero no siempre los grandes favoritos vencen. Si de nosotros dependiera, habríamos huido de Francia", dijo el DT, quien recordó que las estadísticas entre ambos rivales favorecen a los galos: "Portugal tiene mucha desventaja en el aspecto histórico, pero nada es definitivo. Quién sabe si llegó la oportunidad para cambiar esa línea". Dijo que igual confía en sus pupilos, que "han hecho partidos muy buenos, se han superado".
En tanto, el entrenador de los "Bleus", Raymond Domenech, dijo que "en estas instancias no hay favoritos, con Portugal nos conocemos muy bien". Rescató asimismo el funcionamiento colectivo de su equipo, "que no es solamente 'Zizou' y Thierry Henry".