Amanecí sensible. Más bien urgío, como el junior de Paul Schäfer. Y lo peor que fue Mauricio Israel el que me funó el día. Hay que ser harto boludo para comprarle al play boy de las espinillas, pero me cagó la cabeza con tres noticias como el hoyo: Primero, no hay caso con la Alameda. Benni lo diría mejor que yo: "No hay caso con esa weá". A repavimentarla con dos mil millones que la Bachelet nos va a sacar a todos en impuestos. Dos, en julio se estima que habrá 600 mil vagonetas en Chile, por lo que tener pega es más valioso que saber por qué a Camiroaga no le duran las minas. Y tercero, este wikén se acaba el Mundial.
Las dos últimas noticias del "Rabino" me mataron, porque después que Italia y Francia jueguen el partido decisivo voy a pasar directo al club de los cesantinis. Como cachará, La Cuarta es un diario pobre, pero honrado y el presupuesto para opínologos se lo lleva entero el "Doctor Cariño". Y creo que en SQP ya no aceptan currículums, porque ya tienen suficientes giles hablando leseras. Está mal el gremio de hocicólogos, pero qué se puede esperar con Larry Moe como presidente.
Por eso me dan rabia los giles que sacan la vuelta y tienen pega asegurada. Malditos atornillados por un pituto, un voto o porque, simplemente, el cartel de ídolos o intocables los salva. Están por todas partes y también fueron al Mundial. O me va a decir que Beckham no fue a puro pasear a Alemania. Aparte de llorar como mamón, el Spice Boy no se peló ni una papa.
Pensé que nunca lo diría, pero hasta Ronaldinho robó poh. Negro culeco, ni siquiera le pegó al palo como en los comerciales y más encima el martes lo cacharon raja celebrando en Barcelona a guata pelá. Pinilla habría pasado más piola.
La lista es más larga que el tiempo que lleva esperando la "U" al síndico. Es más, en este Mundial hubo selecciones enteras de adorno. ¿Togo? ¿Gringolandia? Hasta Felipe Bianchi podría seguir nombrándolos. Ve que es tan pillo. Pero el drama es que el domingo me quedo sin pega, mientras un sacador de vuelta sigue ocupando mi lugar.