"Pienso que será un ajustado partido, pero me la juego por Francia, porque tiene buenas figuras y cuenta con el que se aproxima a ser el mejor, Henry", lanzó el vaticinio el técnico Luis Santibáñez, que hoy las oficia de comentarista futbolero en radio y también en la tele cuando es requerido.
Viejo zorro en estas lides y seleccionador mundialista de la Roja en España 1982, donde Chilito dio la hora con castañuelas ante Alemania, Austria y Argelia y se fue cortina al toque, don Lucho ha encontrado picho caluga el torneo.
-¿Why, por qué, maese?
- El Mundial se ha jerarquizado especialmente por la calidad de algunos partidos, entre los que recuerdo Alemania-Italia, Francia-Portugal, Argentina-Serbia y Monenegro y las goleadas de España y Ucrania. Sin embargo, no se ha producido la irrupción de un equipo indiscutido. Un día gustaba uno y al siguiente aparecía otro. También está el desarrollo de la preparación física.
-¿Y en el plano individual?
- Tampoco ha surgido un jugador que los supere a todos. En los dos últimos partidos emergió Zinedine Zidane, pero no está el Johan Cruyff de '74, ni el Matador Kempes del '98 o el Diego Maradona del '86.
-No ha sido tan a la pinta, entonces...
- Pienso que hay una lección que tenemos que aprender, más allá que nos guste o no: El pragmatismo del juego, que apuesta a obtener el resultado. Italia y Francia son un ejemplo. El primero, si bien ha mostrado matices distintos, no se incomoda defendiendo y se la juega por el contragolpe.
-¿Por qué la eliminación de Argentina y Brasil?
- Ambos representan el fútbol que nos gusta a todos, el de espectáculo, de pausas, de fineza. Esta vez ese juego perdió, pero no es definitivo...
-¿O sea, perdieron porque juegan pechocho? No puede ser.
- No se me atarante. Las dos selecciones tienen a la mayoría de sus jugadores en clubes de Europa y éstos no han tenido suficiente descanso después de los torneos de liga.
-¿Cómo así, robusto senséi?
- Los equipos europeos realizan pretemporadas muy fuertes, pero las prácticas son menos intensas que acá. Me lo acaba de reiterar Manuel (Pellegrini). El mayor despliegue lo realizan en los partidos. Durante la semana a los jugadores los descansan y mantienen. En esto los europeos vienen de vuelta.
-Volviendo a la finalísima de mañana, ¿por qué se le ponen los ojitos blancos con los galos?
- Los franceses llegan con la enorme motivación de despedir a su ídolo y auténtico líder en toda la línea, Zinedine Zidane. Es el técnico dentro de la cancha. Francia tiene el aval, además, de sus últimas buenas actuaciones. Pero, repito, será un partido muy apretado, porque al frente estará Italia, que está aguijoneada por una enorme motivación: Borrar con el título mundial el escándalo de corrupción que ha sacudido al país. Es un aspecto que su entrenador Marcello Lippi ha manejado inteligentemente.