Tres definiciones a penales y las tres perdidas en su historia mundialera. Así, era imposible creerle a Italia ante los galos.
Pero en el Olímpico de Berlín, era el plan perfecto que tenían los tanos. Es que de jugar a jugar fueron menos que Francia. Harto menos. Sólo algún chispazo al inicio, hasta que el medio de los "Zizou" boys se comió a la Azzurra.
Claro que el pecado de los "Bleus" es que no supieron manejar el tempranero 1-0, obra de un penal de Zidane a lo Mayer Candelo, tras polémica falta sobre Malouda. Porque acto seguido Italia empezó a acorralarlos, y antes de los 20' Materazzi lo empató con cabezazo. No se movería más el marcador. El alargue estaba pedío por los dioses.
Ribery y Zidane la tuvieron para ganarlo. Presionaban con tutti los galos. Hasta que el genio pelón, a los 110', le puso un cabezazo a Materazzi que lo retiró del fútbol y sepultó la ilusión francesa.
Ahí se acabaron las ideas. E Italia hacía tiempo. Era raro, pero le gustaban los penales. Cero fantasmas de lo ocurrido en el '94 y el '98. Parece que olían que Trezeguet, el único en errar, tenía un pacto con el diablo. Y que Grosso, el héroe en las semis ante Alemania, les daría un título a "pura forza", por el que pocos apostaban.