Lucho Musrri la hizo completita y subió a lo campeón con Melipilla, nada menos que en la cancha de Curicó, que tiene un significado especial para el "Capitán", como lo llaman los chunchos, que hoy le hacen ojudos.
-¿Cómo se encuentra?
- Súper contento por lo logrado y por lo hecho durante todo el año, por la entrega de los jugadores.
-¿Qué deté fue su inspiración?
- Como jugador aprendí muchas cosas de los técnicos que tuve en mi carrera. Por ejemplo, la planificación de don Arturo (Salah), la manera de ver el fútbol del Lulo Socías, la motivación que le ponía Acosta... y eso uno lo va plasmando.
- Oiga, la final fue con cuática, peluda ¿eh?
- Tuvimos que salir arrancando, ja, ja, ja. No, es normal, no se podía pedir otra cosa, en Curicó estaban picados, pero no hay problema.
-¿Por qué es especial esa cancha para usted?
- Ahí en Curicó debutamos en segunda por la "U" y ahí volvimos a primera y en ese mismo estadio salimos campeones ahora. Es el destino y yo creo en eso.
-¿Ve en su destino un buzo con el chuncho pegado?
- Mira, ese es un tema del que se me dificulta hablar. Los chiquillos están complicados con los playoffs y no quiero que se malinterprete esto. Se dará, pero es un tema delicado.
- Entonces, ¿cuál es su futuro cercano?
- En este momento estoy cesante, ja, ja, ja, claro, porque terminó mi contrato con Melipilla. Vamos a ver qué es lo que quieren, ellos están medio complicados y estoy esperando que suene el fono, ja, ja, ja.
-¿Cuál es la diferencia, profe?
- Les planteé que no es lo mismo estar en segunda que estar en primera y Melipilla merece hacer algo digno y no descender de inmediato. No quiero arriesgar lo que he logrado.