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| 05 de Febrero de 2007 | |||
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La ventanita sentimental Dr. Cariño doc@lacuarta.cl
Querido Doctor:
Estoy trabajando en el litoral y, a veces, mientras miro la playa, me pongo a pensar que debe haber muchos compadres que tienen pololas tranquilas y que confían en ellos. Ahí es cuando me dan ganas de ahogarme. Claro que sería recontra feo que se ahogara un salvavidas como yo. Por eso, no más, no me tiro al agua. Mi problema es justamente mi polola: ¡Qué criatura más celosa! Hace poco había una niña en peligro, la saqué del agua, estaban todos mirando y ella me retó porque dijo que era puro teatro y que estábamos atracando. Casi me despiden. Como estamos en plena temporada de veraneo todas las noches me reta. Y lo peor son sus preguntas camotes: "¿A cuántas rubias salvó hoy, mijito? Le prometo que no hallo la hora de que llegue el invierno. Palabra. ¿Qué culpa tengo de tener un físico aceptable, conseguido con mucho ejercicio, y hacer deportes? ¿Cómo voy a andar salvando a puras viejas y cabros chicos? De verdad, si pudiera cambiar de pega ya lo habría hecho. Pero tuve que dejar de estudiar porque se murió mi papá y somos mi mamá y tres hermanos, por los que tengo que apechugar. Por favor, dígame qué se hace con una hembra tan celosa. Yo la quiero a muerte, pero a veces me dan ganas de hacerle respiración artificial al revés. ¿Hay solución o será siempre así? bGUARDIÁN DE LA BAHÍA Don Aquamán:
Para usted el tiempo está súper nublado, con tendencia a chubascos nocturnos. Podría haber empezado por decirle una frase nueva, nunca dicha, por ejemplo que se está ahogando en un vaso de agua. Pero le estaría mintiendo. Su polola, por lo que me cuenta, pertenece al Círculo de Mujeres Celosas (CMC), y salvo medidas drásticas son socias leales a la institución. Usted, con la ingenuidad más profunda, me pregunta si dejará de ser celosa cuando caigan las primeras gotas y se acabe su pega en la playa. Amigo, las celosas son celosas en la temporada de tanga, suéter, paraguas y polera. Ahora, de haber remedio, lo hay. Pero son todos riesgosos y deben aplicarse a tiempo. No cuando se trata de casos ya declarados. Por ejemplo, podría decirle que deje de lado sus tontos celos o usted le dará filo. Hecha la amenaza tiene que cumplirla hasta que la comadre se ponga las rodilleras y jure por su mamita cortarla con el asuntito. El riesgo es que el filo sea perpetuo. Otra solución es no darle motivo alguno de celos, cosa difícil, y tratar de que razone. Complicado, pero no imposible. La tercera es no inflarla dándole explicaciones, lo que podría curarla o dejarla como tigresa hambrienta. Otra posibilidad es que usted se aburra y ahueque el ala. Yo apostaría que ése es el futuro. Ojalá me equivoque. Con sonrisa húmeda se despide, |
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