12 de Agosto de 2007
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No saber discutir

 


Caso real
No saber discutir
Una joven pareja tiene problemas porque no puede sobrellevar sus discusiones con altura de miras. Ella, enojada, prefería irse del lugar y dejar a su esposo. Esta situación, al final, estaba destruyendo la comunicación en el matrimonio.


PROGRAMA “COMUNÍCATE” FUNDACIÓN CHILE UNIDO 800-226-226


Comunicación
Reforzar la comunicación es uno de los conceptos básicos que debe dominar toda pareja unida por el amor.

Ello implica un compromiso diario para establecer lazos sólidos que les permitan la transparencia a ambos. O sea, poder decir: “Me siento de esta manera...”, “Estoy molesto(a) por...” o “Me gustaría saber...”.

Esa sinceridad implica no olvidar jamás el amor y que la otra persona, a su vez, también tiene cosas que decir.

En otras palabras, no se trata de ‘liberar’ sensaciones, sentimientos y reacciones de manera egoísta. Vale decir, si está solicitando atención o ‘queriendo ser escuchado(a)’, debe dar la oportunidad para que su pareja también exprese lo que está sintiendo.

Ese ejercicio es diario. Las personas viven situaciones distintas en cada jornada (conflictos y satisfacciones).

Ahora, tampoco se trata de establecer un ritual agotador de quejas. Hay que ser precisos siempre,buscando el objetivo de mejorar la relación. Porque lo que se ama, se cuida.

Muy angustiada, Camila se contacta con la Fundación Chile Unido, para buscar un camino que mejore la relación con Julián, su marido.

Quiere ayuda y apoyo para ‘jugarse’ entera por su matrimonio. Expresa que ha tratado de muchas maneras, pero sin buenos resultados.

Confiesa que hay un quiebre en la relación y reconoce que muchas veces ella es la culpable. No sabe cómo solucionarlo y piensa que lo que está haciendo no es suficiente o no es lo correcto. Está desorientada y con mucho miedo de que su matrimonio se acabe.

Asegura que Julián y ella están muy enamorados, porque en sus 6 años de matrimonio han sido felices, a pesar de los problemas de comunicación. “Cuando estamos en periodos de buena relación -sin peleas-, todo marcha estupendamente”,asegura.

Agrega:

“La situación comienza a echarse a perder cuando discutimos. La mayoría de las veces, ni siquiera toca el tema o me pregunta cómo estoy. La verdad es que se produce un silencio mutuo por varios días.

Cuando nos reconciliamos todo es maravilloso,pero vuelven las discusiones en algunas semanas”.

AYUDA

Las profesionales de la fundación le explican que si ellos aún se aman y quieren recibir ayuda, tienen un gran punto a su favor. Una de las primeras cosas que se le indica es la necesidad de compartir sus sentimientos con Julián. Quizás, él no sabe lo que son para ella esas discusiones. Tal vez, su marido no olvida tan fácilmente,por lo que opta por evadir el tema para no complicar las cosas.

Es importante tener presente que cuando se discute, uno debe hacerlo por el motivo que produjo el conflicto y no mencionar otras cosas que no vienen al caso.

Un alto porcentaje de parejas comienzan ‘a sacar’ rabias acumuladas por cosas del pasado; es decir, esas huellas que ya han hecho heridas. Y eso es nefasto en el deseo por mejorar las cosas.

Camila se compromete a buscar la instancia para hablar con su marido.

Al poco tiempo, ella comienza a expresarle a su esposo todo lo que siente y piensa con tranquilidad y madurez cuando discuten.

Al comienzo, Julián no quería tocar mucho el tema, pero se dio cuenta de que la cosa iba en serio y así comenzó a dialogar con ella. Bastante influyó el que Camila le informara que se comunicó con la fundación para buscar apoyo, considerando el amor que le tiene.

Después de conversar con su marido sobre esta situción, la joven se sintió algo más aliviada, aunque todavía se encontraba confundida. En todo caso, igual estaba dispuesta a seguir adelante, para evitar las discusiones. Comprendió que si las peleas eran siempre por el mismo motivo, se debía exclusivamente a que ellos no solucionaban bien los conflictos.

NO ESPERAR

Se le hace presente que es importante solucionar los problemas en el mismo momento,para que después de unos días no vuelvan a caer en lo mismo.

Camila estuvo de acuerdo, reconociendo que muchas veces era ella la que dejaba a su esposo hablando solo, impidiendo la buena comunicación.

A la vez, se le explicó que la forma de ver la vida entre un hombre y una mujer es distinta, lo que implica aceptar esa otra perspectiva. Vale decir, no es malo que el hombre sea más práctico ni que la mujer sea más sensible. Son características que se deben aceptar.

Al tiempo, Julián se interesa por conocer a las profesionales de la fundación, porque está dispuesto a contribuir al mejoramiento de la relación.

Se comienza a trabajar con la pareja en el fortalecimiento de los lazos comunicacionales,en la transparencia y en la aceptación de ambos. Además, en la importancia de escuchar al otro.

Las discusiones no terminaron de un día para otro (y seguro se producirán el resto de sus vidas), pero lo importante es que serán por cosas importantes. A la vez,ambos se escucharán e irán solucionando cada conflicto, sin acumular rabias.

Después de un tiempo, ambos agradecen el apoyo y permiten que se difunda su historia, para ayudar a otras parejas que se encuentren en la misma situación.

Camila y Julián sienten que lo más importante es que reafirmaron el amor que se tienen, porque de otra forma no hubiesen realizado el esfuerzo por cambiar.


 

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