SANTIAGO.- Hasta los más optimistas recibieron con sorpresa esta mañana las cifras que adelantó el ministro de Desarrollo Social, Joaquín Lavín, quien informó que la esperada encuesta Casen arrojó que la cifra de pobres había bajado de 15,1% a 14,4% en tres años.
Además el secre de Estado señaló con orgullo que el número de extrema pobreza había bajado del 3,7 al 2,8%, casi un punto. Esto significa que cerca de 148 mil personas dejaron su situación de indigencia.
¿Dónde está el problemón de este lío? ¡Facilito! La pobreza y la extrema pobreza se miden aparte y cuando al mediodía día se anunció una baja de los pobletes, la cifra incluía los buenos resultados de las personas en situación de indigencia.
Esta tarde cuando aparecen los detalles del estudio, el Gobierno admitió que al sacar los números que aportan los que están al final de la repartición de las lucas, la pobreza no sólo no disminuyó sino que aumentó 0,2%; sin embargo, esto es un pelo en la cola ya que no es estadísticamente significativo, según manifestaron.
La subsecretaria de evaluación social, del Ministerio de Desarrollo Social, Soledad Arellano aclaró que: "El número de pobres no indigentes, es decir, el subconjunto de personas que viven bajo situación de pobreza, pero que no están debajo de la línea de pobreza extrema, se mantuvo estadísticamente estable entre la encuesta Casen 2009 y 2011".
Las cifras generales por regiones se mantuvieron. Diez disminuyeron sus pobletes, cuatro las subieron y una se mantuvo ahí (leer nota relacionada).
Durante las últimas semanas se había cahuineado que las cifras venían malena, incluso desde el oficialismo, por la fuerte alza en los alimentos y por los efectos del terremoto del 2010. Esto porque la encuesta Casen, que se aplica desde 1985, tiene una periodicidad de bi o tri anual y la última es del 2009.