22 de julio 2012
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Deportiva

  • Por ahora el único refuerzo sonriente es,Yuraszeck

    Minimí usó a todos los chichecitos nuevos, pero no pudo doblar a Iquique. Johnny se mandó la atajada del partido y le dio la razón al presi de Azul Azul al retenerlo.
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    Si el presidente de Azul Azul fuera jugador, sería un “9” mentiroso-sonriente, que recibe sin chistar y vacuna sin avisar o un central que sale a repartir cortitos y a reventarla. Justo lo que ayer necesitó el Bulla en Iquique, en donde no pudo doblegar a los dragones celestes.

    Es más, la jugada que pudo cambiar la historia de una pichanga plana como primera polola, estuvo a cargo del local, cuando la defensa azul se complicó en la salida y Rodrigo Díaz le pegó como venía a la pelota a la entrada del área. Johnny Herrera estuvo notable para tapar a corta distancia el tiro de gracia, porque el reloj marcaba los 90’ en punto.

    Un motivo más para hacerle un monumento a su jefe, José Yuraszeck, quien no lo dejó partir a River Plate y que ahora recibe tacles deslizantes desde el Corinthians y del representante del Pepe Rojas, por no haber dejado partir tampoco al capitán.

    Sampaoli enfrentó el desafío del dragón celeste con todos sus “robocs” nuevos de paquete -Civelli, Videla, Ubilla y Enzo Gutiérrez - con disímiles resultados, pero el pecado del conjunto androide fue la falta de explosión en el último tramo del campo enemigo.

    El guión no es novedoso para los de Minimí: amplia superioridad en la posesión del balón, pero sin profundidad ni llegadas al área chiquiturri ante un rival arropado a la espera del error plumífero. Lorenzetti fue el que tuvo la oportunidad más clara, pero el portero Rodrigo Naranjo reaccionó como gato y salvó.

    A la “U” le faltó el hombre que resolviera, que se pasara un par de rivales, con instinto asesino frente a los tres postes, decidido, ejecutivo. Por eso, para la vuelta de la Suruga Bank, ya le estaría pidiendo a Don Yura que se vista de corto. Un jefe sonriente como pocos.