Después de llenar a su madre de saludos ajenos, Enrique Osses hacía ayer su estreno en el Clausura 2012. Sin capucha esta vez, el saquero no tuvo problemas en reconocer que debería haber ido al oftalmólogo antes de la final del Apertura, donde se equivocó ene.
El pito del árbitro FIFA sonó menos de lo común en la cancha de La Cisterna. En el terreno se jugaba una de las mochas más fomeques de lo que va de torneo y muchos esperaban que Osses volviese a cobrar cosas inexistentes para ponerle algo de sazón a la cosa.
Pero para sorpresa de muchos, el hombre de negro pasó piolita y salvo un par de jugadas dudosas, no tuvo problemas pa’ hacer justicia en el césped.
Aunque lo más sabroso que tuvo el encuentro no pasó en los 90 minutos que corrían en el reloj del bueno pa’l pito, sino que las declaraciones de éste tras el encuentro. “Para la final recién pasada no tuve una buena tarde. Pese a eso, creo que soy un buen árbitro”, declaró Osses una vez acabado el pleito.
“Yo creo que debiese haber sido castigado con, por lo menos, dos semanas. No tengo ningún problema en decir que tuve un pésimo arbitraje”, se autochifló el Kike, que con esto se coronó como persona non grata en Rancagua.
Y como dicen que de los arrepentidos es el reino de los cielos, el juez no paró su autocastigo ahí, sino que fue al callo y se tiró al piso completamente al analizar profundamente sus pifias que le dieron el “tri” al Bulla.
“El penal a Marino fue lo más importante del partido. Ese y otro penal de Enzo Gutiérrez fueron mis dos errores en aquel pleito”, concluyó el odiado “réferi”, quien además aprovechó de sacarse una espinita al decir que “Barroso fue bien expulsado. El resto de los conflictos de la final fueron simplemente generados por la prensa”.
Así, con el rabo entre las piernas, Osses se retiró de su primera mocha arbitrada en el Clausura de la cual, extrañamente, no fue ni héroe, ni villano y más bien pasó piolita ante los ojos criticones del hincha.