A raquetazo limpio la norteamericana Serena Williams entró a la historia dorada de los Juegos Olímpicos, al adjudicarse la medalla de oro en la final del tenis femenino. La morocha derrotó por paliza a la guapa Maria Sharapova por 6-0 y 6-1, y se consagró como la campeona del torneo sin tener que sudarla.
Pero no se quedó sólo en esa presea, porque con este triunfo se convirtió en la segunda mujer en la historia del tenis que gana los cuatro Grand Slam y el oro olímpico, marca que sólo había sido alcanzada, hasta ahora, por la alemana Steffi Graf, capa en Seúl 1988.
Pero la gringa, que ha destacado porque anda con la tremenda rajuela, tendrá otra posibilidad para ganar medalla. Esto, porque junto a su hermana Venus, dejaron en el camino a las rusas Nadia Petranova y María Kirilenko, por parciales de 7-5 y 6-4, y avanzaron a la final del dobles donde se tirarán raquetazos con las rusas Andrea Hlavackova y Lucie Hradecka.
Si Serena gana el dobles, alcanzará la marca histórica que sólo ha logrado nuestro Nico Massú, quien en Atenas 2004 se llevó la medalla de oro en singles y en dobles junto a Fernando González.