Sensei:
Soy una muchacha de 21 años que necesita en forma urgente su ayuda. Hace dos años que tengo una relación con un machote ocho años mayor que yo. Éramos muy felices y audaces hasta que se me ocurrió jugarle una pequeña bromita.
Yo nunca pensé que iba a agarrar papa.
Resulta que un día estábamos dele que suene en el motel Los Pinos cuando en un momento de relax y para avivarle la cueca le dije que mi mamá le tenía ganas.
Esto fue hace como dos años y hace unos meses me confesó que desde ese día tiene fantasías con mi santa progenitora.
Yo no sé qué le pasa por la cabeza a mi macho si mi mamá es un poquito feíta, está gorda y ya pasó rajando los 40 años.
Y tampoco me cree que todo era una talla.
Mi pareja me contó que se ha pegado varias puñaladas en la guata pensando en mi mamá y siempre me pide que le cuente cosas de ella mientras estamos en plena acción.
Esto me tiene pésimo, doctor. Ando con un caracho de tres metros, siento que estoy entrando en depresión: lloro todas las noches y ya ni siquiera puedo mirar a los ojos a mi mamita.
Le he dicho en todos los tonos que deje de pensar maliciosamente en mi vieja porque es la mujer que me trajo al mundo.
He llegado a decirle que para que se olvide de ella se la lleve a un motel para que salga del empacho. Pero él me dice que me ama a mí y nadie más y que sería incapaz de engañarme. La verdad es que no le creo mucho.
Y bueno, no quiere parar con la tonterita de las fantasías con ella. No sé qué hacer. A veces se me quitan las ganas de amarlo. Estoy muy mal, doctor, y tengo el corazón hecho pedazos.
COMPLICADITA
Humorista:
No es por nada, pero lo único que le faltó a su carta fue un “gracias, no se molesten”. ¿Qué estaba pensando cuando se le ocurrió esta tallita? Ahora se dio cuenta de que despertó a la bestia y no quiere saber nada.
Parece que le faltan palitos para el puente a usted porque nadie en su sano juicio se le ocurre andar diciéndole a su macho que la mamá le tiene ganas. O sea, no va a faltar el que agarra papa y empieza a hacerle los puntos a la vieja o sale arrancando del susto.
En su caso, usted también lo tiene complicado, porque a su novio sólo le gusta saltar al ring con la suegra pero en la mente. Igual retorcido el nene. Por último, lo hace piolita.
Si usted no aguanta que el cabro le siga pidiendo que le cuente cosas de su santa madre, mejor que le muestre la tarjeta roja o no lo deje pasar a la siguiente ronda, porque la bromita ya se le escapó de las manoplas.
Se nota, en todo caso, que el muchacho es bien california, pero no tiene intención de hacerle ningún raspón a la suegra y que sólo le gusta juguetear con el mate. Yo no me preocuparía tanto y le quitaría el drama que le está poniendo, pero ya sabe lo que pasa cuando se tiran tallitas y no hay vuelta atrás.