Pascal Montero (9), le diré que la tiene más clara que varios guailones de la farándula y nuestra tevé. El enano que hace al hijo de Gael García Bernal aseguró el chancho y guardó en el banco el milloncito que le pagaron.
Pascal nunca había salido en comerciales ni en la tevé. Pero a fines del 2011, se pegó la escurrida de lo que significa saltar a la gran pantalla y con estrella de la talla del cuate Gael García Bernal.
“Para mí todo lo que ha pasado es muy grande en comparación a lo que hice. Me ha gustado mucho”, comentó a La Cuarta el peque que en la cinta sobre el plebiscito del 88 es el hijo de la actriz Antonia Zegers y el galán charro.
- ¿Hubo alguna escena en la que te urgiste o te diera julepe?
- En la escena cuando Florcita Motuda está cantando, vienen los carabineros y empiezan como a pegarle. Ahí la cosa se descontrola y me asusté un poco.
-Debe haber parecido que lo machucaban de verdad..
- Es que había gente que la llevaban presa y me dio mucho miedo. Un carabinero fue a salvar a Gael por el alboroto, fue en una escena en la calle como de protesta y parecía muy real. Fue muy duro, fue la más difícil para mí.
PERGENIO AHORRADOR
A diferencia de tanto guailón farandulero o chico reality que se gasta las chauchas en puras tonteras. Este péndex es bien profesional y pensando en su futuro decidió ahorrar la paga por la cinta.
“A mí me dieron el dinero y lo tengo en una cuenta de ahorro en un banco”,confesó.
- Disculpa lo metido, pero ¿cuánto te pasaron?
- Un millón.
-¿Y no te has farreado ni un piticlín?
- Lo estoy guardando para un ahorro o un viaje. Igual me compré unos juegos, pero me dicen que ahorre. También me compré ropa.
- ¿Cómo fue la onda con Gael?
- Él es como un gran amigo para mí, lo conocí y me acompañó todo el tiempo, me alegró, me ayudó a dar lo mejor que podía.
- ¿Se rajó con algún consejo?
- Me decía que tenía que hacer como si ocurriera algo muy bueno en las escenas de felicidad. Que me emocionara como si viera a mis abuelos.
- Supongo que el cuate debe haber quedado cachudo cuando le tirabas muchos chilenismos.
- No importaba que fuera mexicano, él entendía todo.
- ¿Cómo lo hiciste para llorar? Te apretaste los dedos, pensaste alguna tontera?
- No, en algunas quizás lloré un poco, pero no me costó tanto. A veces me colocaban unas gotas.