El descubrimiento del bosón de Higgs o la “Partícula de Dios” tiene saltando en una pata a los científicos del Laboratorio Europeo de Física de las Partículas (CERN) de Ginebra.
El que es considerado uno de los descubrimientos más importantes del último siglo, al mismo nivel de la llegada del hombre a la Luna, permite completar una especie de eslabón perdido que había en la física.
Hasta antes de esto había una teoría casi completa sobre cómo funcionaba el Universo, desde las partículas que componen los átomos y las moléculas. Sin embargo, no se explicaba por qué las partículas tienen masa. Eso es lo que precisamente se descubrió: algo tan importante como la partícula que da sentido a nuestra existencia.