Una gringa loca por la tinta dejó con los ojos saltones a la barra que asistió a una exposición para fanáticos a los tatuajes, ya que de un momento a otro se bajó los churrines y pidió que la tatuaran justo donde termina la espalda.
Se trata de la mentalista Jill Dahne, quien asistió ligera de ropa a la 17ª Convención de Tatuajes en Florida. Allí, sin pensarla dos veces se acercó a uno de los tatuadores y le exigió que le hicieran una estrella ahí mismo.
Dahne ni se arrugaba mientras le llenaban de tinta la piel, de hecho muy suelta de cuerpo dijo que “se siente realmente bien, tengo un tatuaje donde nadie lo tiene y antes que se ponga de moda, yo fui la primera en animarse a hacerlo”.
Durante la difícil labor, el tatuador se mostró sorprendido ya que nunca espero que le pidieran algo así: “Siempre vienen personas que piden tatuajes raros o difíciles, ha llegado gente extraña, pero como ella, es primera vez”, dijo.
Para sorpresa del artista y de los presentes la zona estaba virgen de tatuajes.