Georgina ofrece un mejor futuro a peques puentealtinos
No queda otra que sacarse el sombrero ante la señora Georgina Villalobos, una vecina de Puente Alto que lleva más de una década volcada a cambiarle la vida a los chicocos -y los ya no tanto- de su barrio.
Claro, porque después de vivir una situación súper peluda con su hija, decidió devolverles la mano a todos quienes la ayudaron en ese momento y lo hizo de una forma que en ese entonces era súper inusual.
Siempre le gustó la pelota y cachó que el deporte no sólo es salud, sino también una forma de alejar a los peques de los peligros de la calle, como la delincuencia y la droga.
Por eso, se la jugó y comenzó a impartirles clases de fútbol a los niños puentealtinos.
"Llevo 11 años trabajando en clubes deportivos y gratis, pero hace ocho meses que el alcalde de Puente Alto me 'rescató' y me apoya económicamente", parte contando esta mujer, que hace un par de semanas se hizo conocida tras ganar poco más de tres palos en el programa 'Quién quiere ser millonario'.
AUTODIDACTA
Hoy, Georgina desarrolla su pega en la Villa Sargento, a través del club "Los chicos de corazón a corazón".
- Antes que recibiera la ayuda de la Muni, ¿cómo se las ingeniaba?
- Ponía plata de mi bolsillo y les pedía 100 ó 200 pesos a los papás de los niños cuando salíamos a jugar. Esa plata también servía para comprar implementos, como pelotas, las tarjetas y los petos.
- ¿Estudió algo relacionado con el tema?
- Para nada, yo he aprendido esto puro leyendo libros.
- ¿Cómo se las arregló para que los niños le hicieran caso a una mujer entrenadora, le costó mucho?
- La verdad es que no, porque hay muchos niños a los que les falta el cariño, que los escuchen y que hablen con ellos.
- ¿Y trabaja con puros niños o también les hace clases de fútbol a niñas de por acá?
- También hay niñas que juegan a la pelota, pero trabajan con un colega, porque la verdad es que a mí me hacen más caso los niños.
- ¿Cómo así?
- Ellos saben que al empezar tienen tres vidas, y si faltan el respeto o no hacen caso van perdiéndolas, hasta que los echo del entrenamiento y los suspendo por una semana y hasta por un mes.
- ¿Es verdad que ni los garabatos tolera?
- Claro. Con los garabatos pasa lo mismo, si dicen tres se van suspendidos. Esto es como una gran familia y me han tocado varios cabros difíciles, pero gracias a Dios han recapacitado, porque cuando no es así yo los echo nomás. Igual después vuelven arrepentidos y hasta sus papis vienen a conversar conmigo para que los acepte otra vez.
- ¿Y?
- Casi siempre les doy otra oportunidad, porque son niños que con el deporte pueden salir adelante, así como hay otros que no lo hacen por culpa de la droga y porque no tienen el apoyo de sus padres.
- ¿Qué hará con el billetón que se ganó en el programa?
- Esa plata es para hacer la sede. Es que ahora los niños no tienen ni camarín ni baño, y también será un lugar para guardar las copas que hemos ganado, porque hora están todas guardadas en mi casa y la idea es que los chicos las vean y sepan que también pueden ganar la suya.
UNA LÍDER
Fuera de la cancholia, Cecilia Gálvez espera que su chicoco termine la clase de peloteo con la señora Georgina.
"Lo que hace ella es muy bueno para los niños de la comuna, porque es un gran espacio para que se desarrollen y se alejen de todos los riesgos que hay en las poblaciones", plantea.
- Igual es extraño que una mujer sea la profe de fútbol, ¿o no?
- Hoy ya no es extraño que una mujer lidere, y más en su caso, porque hace una muy buena pega, les entrega valores y disciplina. Se nota el respeto cuando ella está".

