Amor prohibido la alejó de su hijo

Doctor:

Me encanta el amigo de mi hijo. El cabro tiene 23 años, pero es maduro, coqueto y muy trabajador.

Lo que me incomoda es que me estoy enamorando, después de que la semana pasada me lo agarré mientras esperaba a mi cabro.

Lo hice pasar a la casa y de entradita me lo zampé como un corderito. El cabro me pescó y me dejó casi inválida porque yo se lo pedí.

Pero ahora viene lo triste, él no me pesca, le contó a mi hijo, y este último se fue de la casa. Estoy destruida.

MACARENA

MAQUITA:

No sé por dónde empezar, o que la embarró por no contarle a su cabro de que se agarraba al amigo, o que directamente se agarró al compadre sin el permiso de su hijo.

Acá, más allá que le haya soltado el anfibio a un joven yunta de su pariente, faltó transparencia y confianza de parte suya con su cabro.

Él no es un péndex y perfectamente podría haber entendido que a su mamita se le caían los chitecos por su compipa.

Por eso huyó de la jaus y también por eso se debe sentir podrido. Búsquelo y reconózcale el error. Además se supone que usted es una mujer jovial y él debe entenderlo.

Por otra parte, no se pase rollos con el socio que le dio guaraca, porque está claro que él no la pescará ni en bajada, pues fue una experiencia cuática y sería.

 

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