El perla culpa al vino de caer en la tentación de la carne



Doctor:

El viernes pasado fui a una maldita junta de Facebook, con mis compañeros de octavo básico desde hace 30 años.

Digo maldita, porque me caí en el vino y terminé sin ropa y durmiendo la caña en la cama de la matea del curso, que cambió con las décadas y se convirtió en una come hombres.

Sí, desde las 12 de la noche me tuvo secuestrado en su casa hasta las seis de la mañana. Hicimos de todo, hasta que me vibró el celular y con el movimiento se me contestó solo.

Ahí mi esposa escuchó todo y, obvio, no me dejó entrar más a mi casa.

Extraño a mis hijos, a ella la amo, y no sé qué puedo hacer para revertir esta decisión que me tiene como un estropajo en el suelo.

ALEXIS

 

Mi perro:

Eso de “maldito’’ para arriba y “maldito’’ para abajo no es más que una justificación de su asqueroso mal actuar.

Me es imposible pensar de que el vino lo haya tomado de la mano y le haya bajado los pantalones para caer ahí con una compañerita cariñosa.

Mal, mi perro, muy mal. Pero no le queda otra que arrodillarse y jurarle de estómago a su mujer de que nunca más lo hará.

Es muy difícil la jugada, pero no imposible. Ella necesita la seguridad de un hombre en la casa.

Un hombre fiel, respetuoso y cariñoso con cada uno de los miembros de su familia. Si fue un sin respeto, esmérese por ponerse al día.

Es algo que le va a costar, pero si la hace bien tengo la fe de que recuperará a su parentela y sin caer de nuevo en la tentación?

 

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