Entérate cómo será el doble piscinazo 2018 en el Hotel O’Higgins

El domingo 25 de febrero, al mediodía, en la piscina del Hotel O’Higgins, se realizará el tradicional piscinazo de la elección de la Reina 2018, al que se sumará el piquero del debutante Rey del Festival de Viña del Mar.

Desde que se empezaron a conocer los nombres de las candidatas, también se escuchó el comentario de que esta costumbre debía abolirse, ya que era extemporánea por los cambios que ha sufrido la sociedad y las exigencias de las mujeres en pos de sus legítimos derechos y de sentirse personas.

Quienes exigían esto, argumentaban que el “piscinazo cosificaba a la mujer”, porque indirectamente se le exigía para dar por cumplida esta ceremonia de manera óptima, mostrar la mayor cantidad de piel posible.

Los tiempos en que la mujer era un objeto han quedado en el pasado, nos han comentado críticos del chapuzón, y nuestra respuesta es: “Lo sabemos, lo entendimos, lo asimilamos y apoyamos”. La Cuarta también, lo pueden ver en sus páginas, cambió y ahora es el diario de todos.

Ya el año pasado Kika Silva dio muestras de que una performance bien cuidada era igual de atractiva que una que, en un marco artístico, juega con la sensualidad, como lo hicieron Andrea Dellacasa (2011), Sigrid Alegría (2014) y Jhendelyn Núñez (2015).

Este año, lo reafirmamos: habrá piscinazo y será dentro del marco del respeto a la dignidad de los participantes y de lo que la sociedad está exigiendo y de la cual, como medio, nos hacemos cargo y sumamos.

Ya se habló del tema con los equipos de quienes han manifestado su interés por competir por la corona del Festival, y que desde el martes 13 inscribirán sus candidaturas en las oficinas de La Cuarta.

El piscinazo, de partida, será doble: rey y reina. Acuérdense que se votan en listas separadas y puede ser una monarca de una lista y el soberano de otra.

¿Y cómo va a ser? Los reyes electos, ya coronados, ingresarán y bajarán la escalinata que lleva a la piscina del Hotel O’Higgins juntos. Irán vestidos con una bata blanca u otro traje que los cubra que ellos determinen.

Caminarán por el lado derecho de la piscina. Él la dejará en un extremo, avanzará unos pasos y se ubicará desde donde se tirará el piquero. Cada uno se sacará su corona, se la entregará a un asistente y tras esta ceremonia, se lanzarán a la piscina como hayan ensayado. Usarán el traje de baño con el que se sientan cómodos, se preste a su propósito, pero que también respete en nuevo sentido de esta tradición acuática.

Una vez en el agua, posarán para los reporteros gráficos. El rey saldrá de la piscina primero y ayudará a la reina, si así ella lo requiere, a salir. Ya afuera, en un acto simbólico el soberano colocará la corona a la reina y ella al rey. De ahí vendrá una nueva sesión con los reporteros gráficos.

Lo que se vivirá con el piscinazo es una evolución que está de acuerdo con los tiempos, la sociedad y con la transformación que también ha tenido La Cuarta. Ya han pasado 17 años desde el primer chapuzón. Fue Natalia Oreiro quien los inauguró como una manera de demostrar lo feliz que estaba por el “honor” que le habían dado los periodistas.

Desde la uruguaya han sido 12 los piqueros. Y han existido de todos los tipos, no siempre el traje de baño mostraba todo y los más recordados han sido siempre los que han tenido un trasfondo y de acuerdo a la personalidad de quien lo realiza.