“Geppetto” deja felices a los broquitas con los juguetes que fabrica

Si hablamos de un súper chileno en la tranquila comuna de Putaendo, de inmediato los dedos apuntan al querido Enrique Fernández.

Por años, junto a su familia mantuvo un particular secreto, ya que por cosas del destino conoció la realidad de muchos niños que no tenían juguetes para entretenerse. Cuando él era pequeño miraba a su hermana apadrinar y cuidar a los pitufines, por lo que creció con ese ejemplo y decidió replicarlo.

Para el querido “Geppetto”, ni su jubilación de 98 mil pesos, ni sus manos curtidas por la experiencia han sido un impedimento para cumplir su sueño. Reconoce que la felicidad en un niño lo es todo, así que por más de 50 años se dedica a hacer juguetes de madera para quien lo necesite.

“Si eres feliz con este obsequio, yo soy más feliz con tu alegría”. Con esta frase, cientos de niños han recibido los regalos del querido Tata Enrique. Junto a su esposa Telma, diariamente elaboran de manera artesanal los juguetes.

Las maravillas van desde trompos y caballitos hasta carteras y tablas de planchar para las niñitas. Si es por sacar una sonrisa a los más pequeños, ningún esfuerzo es suficiente.

A PURO CARIÑO

Hace algunos años sufrió un infarto cerebral y a veces la salud le juega una mala pasada, pero el cariño de los pequeños y sus familias le dan fuerzas para seguir adelante.

“Dejé de fumar hace tiempo ya, porque gastaba mucha plata en el vicio y eso es menos plata para comprar madera y pintura para los juguetes de los niños”, nos cuenta entre risas.

Hacer el bien sin mirar a quién es la premisa de este héroe anónimo, que ahora, acompañado de su familia, está en plena producción de juguetes, porque nunca se sabe cuándo el Tata “Geppetto” te puede visitar, para dejar un engañito en la puerta de tu casa.