Gorreado hasta los zapatos salió de perdedores con su bella cuñada



Doctor:

Hace un año que terminé con mi polola. Quedé muy mal, porque se fue con un amigo a vivir a Argentina.

Sufrí mucho, pero más porque no me engañó solamente, sino que además habló pestes de mí. Como que era malo para el sexo, que era sucio y miles de cosas más.

Estuve con depresión al nivel de que tomé pastillas, con siquiatra y todo.

Sin embargo, la semana pasada me encontré con mi cuñada, a quien en un momento dudé en saludar, pero ella misma fue muy efusiva.

Le expliqué lo que dijo su hermana de mí y ella me señaló que lo hizo por despecho, porque nunca le demostré mi amor.

Al final quedé “plop’’, pero no mal, pues mi propia cuñada se me declaró después de todo este tiempo.

Y pasó de todo. El problema es cuando mi ex sepa, y eso me preocupa.

CARLOS

Carlitos:

Por lo que me cuenta, usted fue gorreado a morir, denostado sin fundamentos, lo que terminó obligándolo a ir al siquiatra y empeparse para pasar las penas.

Ojalá use jabón todos los días, pero más allá de eso debe dejar todos los dichos de su ex en la basura bien guardados.

Si está con su cuñada que le dé lo mismo. Usted ya no es pareja oficial de nadie y tiene el derecho de andar con quien quiera.

Al final le está devolviendo casi con la misma moneda a su ex.

Pero ella no debiera estar ni ahí con su nueva relación. Debe permanecer feliz con el argentino.

Todos tienen derecho a estar tranquilitos por la vida. Disfrute a su cuñada, capaz que sea mejor que la hermana. En todo sentido.

 

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