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La rara herencia que tiene a Chile mal de la vesícula

La rara herencia que tiene a Chile mal de la vesícula

Cerebros de las universidades de Chile y Heidelberg investigan la relación entre la ascendencia mapuche y la alta tasa de cáncer de vesícula en la población.

24/11/2017 - Autor: Isabel Arrieta M.

Cada año, se realizan 44 mil operaciones por cálculos a la vesícula en Chile. En todas, el resultado final es el mismo: la extirpación de este órgano.

La decisión del cirujano de quitar la vesícula y no los cálculos obedece a un protocolo que estableció el Ministerio de Salud en 2006, cuando incluyó la colecistectomia preventiva dentro del AUGE/GES.
Esta medida se adoptó para hacerle el quite a un récord que causa más preocupación que orgullo: Chile es campeón mundial en muertes por cáncer de vesícula.

De acuerdo a un estudio publicado en la revista Nutrición Hospitalaria de España, se reveló que la tasa más alta de cáncer a la vesícula biliar (CVB) la poseen los indígenas mapuches en Valdivia, con 12,3 casos por cada 100.000 en hombres, y 27, 3 casos por cada 100.000 en mujeres.

Los indígenas norteamericanos poseen el segundo lugar, pero están bastante lejos de las alarmantes cifras nacionales, con 8,9 casos por 100 mil habitantes.

Según las cifras oficiales, en el 2011 esta enfermedad causó la muerte de 1.834 chilenos. De los cuales, 1.288 eran mujeres, convirtiéndose en la segunda causa de mortalidad femenina en el país, después del cáncer de mama.

Todas estas estadísticas generaron interés en el equipo liderado por la doctora Katherine Marcelain, del Departamento de Oncología Básico Clínica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, y el doctor Justo Lorenzo, de la Universidad de Heidelberg; quienes están desarrollando una investigación para saber por qué la vesícula es un dolor de cabeza para los chilenos.

Y es que la respuesta, al parecer, va mucho más allá de los malos hábitos alimenticios, que aumentan el colesterol y el desarrollo de los cálculos. La hipótesis que manejan los investigadores, es que nuestra genética tendría gran parte de la responsabilidad en el desarrollo de esta enfermedad.

“Este tipo de cáncer tiene una baja incidencia en países desarrollados, por lo que no existen estudios sobre este mal”, contó la doctora Marcelain a La Cuarta.

Y agregó que “además, pese a que en Chile es una de las enfermedades que causa más muertes en la población femenina, no se le ha dedicado la atención que merece”.

LO QUE DEBES SABER

– ¿Por qué debemos darle esa atención? Porque si bien el Ministerio de Salud incluyó la cirugía preventiva en los adultos entre 35 a 49 años, no todas las personas presentan síntomas antes de esa edad, por lo que quedan fuera de la estrategia preventiva, ya que la enfermedad se manifiesta a partir de los 50 años.

– Su investigación tiene como hipótesis que los factores genéticos inciden en la aparición de este cáncer. Así es. Chile es el país con mayor presencia de esta patología, superando por mucho al resto del mundo. Y si bien, hay factores que pueden influir, como la alimentación, el colesterol y el consumo de grasas, aún así la tasa de incidencia es bastante mayor a los otros países que presentan esta enfermedad.

– ¿Ese factor genético es la ascendencia mapuche? Es una de las conclusiones a la que hemos llegado. Las cifras oficiales indican que la población mapuche es la más afectada por esta enfermedad. La zona norte de la Araucanía posee la tasa de mortalidad más alta a nivel mundial, con 38,2 por cada 100 mil habitantes.

– Y la población chilena es mayoritariamente mestiza. Por eso se hace urgente que se hable de este tema. Porque descubrimos que por cada 1% de ancestría mapuche que una persona tenga, aumenta en un 3,7% la posibilidad de morir por cáncer de vesícula. Y en el caso de los chilenos, tenemos en promedio entre un 40 y un 50% de ascendencia mapuche, lo que aumenta de manera proporcional los riesgos de sufrir y morir por este tipo de cáncer.

– Es preocupante… Estamos investigando para identificar los genes que tienen responsabilidad en el desarrollo de esta enfermedad. Calculo que el próximo año podríamos tener ya una respuesta a esa interrogante. Y ya conociendo cuál es el gen que lo causa, podremos enfocarnos en la investigación de tratamientos para combatir esta enfermedad.

– ¿Qué se puede hacer por mientras? Sería ideal que existiesen políticas públicas orientadas a la prevención de esta enfermedad, incentivando a la gente a que se haga exámenes a la vesícula, de igual manera que las mujeres se hacen las mamografías para evitar el cáncer de mama. También, en revisar la forma en que nuestra alimentación puede aumentar los riesgos de sufrir esta enfermedad. Esto, además de ser una investigación, es un tema de salud pública y debe tratarse como tal.

Aymarás y mapuche, análisis de un extraño fenómeno

Si bien Chile concentra la mayor tasa de mortalidad por cáncer de vesícula, durante la investigación sobre la influencia de la genética en el desarrollo de la enfermedad, se descubrió un curioso fenómeno entre los aymará y los mapuche.

De acuerdo a las estadísticas del Ministerio de Salud, la presencia del cáncer de vesícula varía de manera significativa en cada región del país.

Las mayores tasas se concentran en las regiones del Biobío, la Araucanía y la de los Ríos, mientras que las más bajas están en la región de Antofagasta, Atacama y Metropolitana.
En efecto, la zona norte de la Araucanía ostenta el triste récord nacional y mundial de muerte por este tipo de cáncer, con 38,2 por cada 100 mil habitantes.

Otras investigaciones en curso, realizadas en la Región de Tarapacá, cuya población se compone principalmente por personas pertenecientes a la etnia aymara, han mostrado que esta población, pese a tener una alta prevalencia de cálculos a la vesícula (44%) no generan cáncer. Esto, a diferencia de los mapuche, que si bien la presencia de cálculos llega al 40%, tienen una alta presencia de la enfermedad.

Se observó, además, que la ascendencia mapuche aumenta el riesgo de muerte por asma y disminuye la mortalidad producida por la diabetes.

Por otro lado, se encontró que la ascendencia aymara está asociada a un riesgo mayor de cánceres a la piel, vejiga, laringe, bronquios y pulmón.

Actualmente, el equipo liderado por la profesora Marcelain se encuentra trabajando en conjunto a algunos hospitales públicos para investigar la genética de personas que tengan o hayan tenido cáncer a la vesícula.

“Para esto, necesitamos incluir en el estudio a muchos más pacientes, médicos e investigadores de todo Chile que quieran participar”, comentó la investigadora.

Quienes deseen ser parte de esta investigación, pueden comunicarse al correo cancerdevesicula@gmail.com, llamar al 229786915 o visitar el sitio www.cancerdevesicula.cl .

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