Esta es la nueva moda que revivió al clásico “dormilón”

Cada generación tiene sus propios códigos y maneras de entretenerse.

Los que se van quedando en el pasado, muchas veces tienen que tratar de adivinar ciertos comportamientos o complicidades de los más jóvenes o, derechamente y con un poco de vergüenza, preguntar “¿y qué es esa tontera?”.

En una etapa, pasó con los memes, aunque ya cada vez son más transversales.

Claro que el chiche que se está tomando el payaseo entre los “millenials” es un gesto que, si uno lo recibe por sorpresa y cae en la trampa, significará un duro castigo.

Ese mismo emoticón que los más grandes envían para decir que todo está “ok” o que algo luce fantástico, los más chicos lo convirtieron en un objeto de batalla, ya que el que pica y se come la talla, tendrá que recibir un clásico golpe “dormilón” en el brazo.

La jocosa acción se está popularizando rápidamente en redes sociales, donde aparecen videos aparentemente normales, pero que de pronto sorprenden y llevan escondido este gesto.

El que lo visualiza y patina, tendrá que preparar el brazo para el dolor.

No hay dolor en esta moda

“Desde hace unos tres años que el juego está dando vueltas, pero como que se había perdido en algún momento.

Claro que ahora volvió con todo, con las redes sociales y las páginas de juegos y memes, principalmente”, explica Mateo Cantillana, estudiante de 16 años, quien contó esto que es casi “top secret” entre sus coetáneos.

Según el estiloso joven, esto es para gente de verdad. “El que cae, simplemente tiene que asumir y aceptar el dormilón en el brazo.

Eso sí, a algunos se les pasa la mano y terminan poniendo un golpe muy fuerte. He visto hasta romperse amistades por el juego”, admite.

Cantillana sostiene que “pese a que la finalidad del juego es la diversión, no faltan los que se pasan para el otro lado.

Cuando alguien hace caer a un compañero al que no le tiene mucha buena, o derechamente le cae mal, se huele que ese combo va a venir más duro, y ahí varias veces se terminan hasta yendo a las manos”, relata sobre los alcances que puede tener esta moda cuando se usa con propósitos más vengativos que de entretención.

Nada nuevo

“Veo que mi hijo lo hace, el otro día llegó con el brazo todo moreteado, pero no me parece grave, porque nosotros en nuestra época también lo hacíamos”, les pone la fianza a los menores Carlos Toro (35), padre de un lolo de 14 años que está metido en este jueguito, que ni siquiera tiene nombre.

Es más, Toro siente que “prefiero ese tipo de relacionarse que sólo dedicarse a jugar en línea, que es algo que me preocupa más que el que se anden agarrando a combos o palmetazos”.