La sórdida vida del niño que horrorizó al mundo

Hace 25 años, Jon Venables cometió un crimen que conmocionó al mundo: raptó, torturó, abusó sexualmente y mató a James Bulger, de dos años, en Reino Unido. El asesino tenía en ese entonces sólo 10.

Tras su paso por la cárcel, Venables volvió a hacer noticia. La Justicia británica lo condenó a tres años y cuatro meses de prisión por violar su libertad condicional y guardar más de 1.170 imágenes de pornografía infantil y de un “manual para pedófilos”.

El británico cometió su primer crimen en 1993. Junto a su amigo Robert Thompson raptó al pequeño James desde el centro comercial New Strand, en Liverpool, mientras su madre se encontraba comprando.


El 2001 cumplió la mayoría de edad y fue liberado por el crimen que conmocionó al planeta.


Las semillas de maldad lo llevaron hasta una estación de trenes abandonada. Alllí lo torturaron, abusaron sexualmente de él y posteriormente le quitaron la vida. Ambos niños estuvieron en prisión hasta que cumplieron la mayoría de edad, en 2001.

Sin embargo, en 2010, Venables fue acusado de posesión y distribución de pornografía infantil por lo que estuvo recluido hasta 2013

REINCIDIÓ

Venables, el año pasado, volvió a caer. La policía encontró en su casa un computador portátil con miles de imágenes y videos de carácter sexual, en los que aparecían menores de entre 6 y 13 años.

Además, hallaron un documento con el título “Guía de Jazz”, que según se informó durante el juicio, era un “manual que enseña a tener relaciones sexuales con niñas pequeñas de manera segura”.


1.170 imágenes de pornografía infantil fueron halladas en el computador del delincuente.


Según se determinó, a pesar de que tenía prohibición de acceder internet, Venables había comenzado a buscar este tipo de contenido en julio de 2017.

El acusado se declaró culpable de los cargos. “Es (el manual) un documento repugnante y nauseabundo, que está muy por debajo de cualquier estándar de moralidad reconocido”, afirmó Louis Malby QC, fiscal a cargo del caso.

En tanto, el juez que dictó la sentencia, Andrew Edis, consideró que los hallazgos en la casa “contemplaba la posibilidad” de cometer un acto de violencia sexual en contra de menores de edad.