Marido triste y sin uso quiere sacudirse las polillas con colombiana



Doctor Cariño:

Debo decirle que estoy acostumbrado a que mi señora no me infle. Llevo fácil dos años sin tener sexo, pero soy feliz con ella, porque es cariñosa, se porta increíble con los niños y conmigo, cocina muy bien y en su trabajo le va mejor.

De hecho gana más plata que yo. Dice que me ama, que me adora, pero al momento de la pasión no tengo ninguna chance.

Todo iba normal, resignándome, hasta que un amigo me dio un dato de una colombiana que atiende como los dioses con un masaje infartante.

Partí, la conocí y me ofreció sexo después de hacerme el masaje. Me dio miedo y le dije que no, pero estoy ahí, ahora, pensándola a cada rato. Por eso mi pregunta doctor, ¿la puedo hacer?

Jorge

Coke:

Dramático su caso, pero es común en parejas que dicen tener comunicación y no la poseen. Le digo esto, porque usted debe hacer un trabajo de joyería para contentar a su esposa al punto de que terminen como el de arriba los echó al mundo en una cama arropada, dispuestos a una batalla campal cuerpo a cuerpo.

Y para eso debe ser inteligente. Si usted le habla de sexo y se lo niega, cuéntele lo que le pasó con la colombiana.

Le dice lo del masaje, que es bastante común en los hombres, y tírele de que ella le ofreció sexo.

Tiene dos opciones: que su señora se ponga nerviosa y le diga que lo intenten como esposos para que usted no ande buscando por fuera, o que le dé permiso para que vaya y haga lo que quiera con la colombiana.

Si le dice lo segundo, no vaya con la colombiana. Agarre sus cosas y lárguese. Sólo cumpla con sus hijos como se lo merecen y busque un nuevo amor. Encomiéndese para que la opción primera sea la que valga. Depende de usted, conquístela, perfúmese, etc.

Tus consultas y dramas de tipo amoroso pueden aparecer en la Ventanita Sentimental si las mandas a doctorcarino@lacuarta.com