A las mujeres las joden hasta con los intereses en créditos

Cristián Aguilar y Jenny González forman un matrimonio de clase media que, en más de alguna ocasión, ha tenido que recurrir a un crédito de consumo para afrontar los gastos de la vida.

Y este año no fue la excepción.

El pago de las vacaciones, permiso de circulación y comprar la lista de útiles escolares de su hijo Cristóbal son sólo algunos de los motivos por los que salieron -cada uno por su lado- a recorrer los bancos, a cotizar la mejor opción para no llorar tanto con los intereses al momento de pagar.

Luego de varios días, y con los papeles en mano, se sentaron a la mesa a evaluar la información.


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Para sorpresa de ambos, se dieron cuenta de que al simular un crédito por las mismas lucas y el mismo plazo, a Jenny le cobraban un interés mayor que al de Cristián. “Al igual que Condorito, quedamos ‘Plop!’, exigiendo una explicación.

Aunque los tiempos han cambiado, igual las mujeres seguimos siendo discriminadas”, relata acongojada la secretaria maipucina.

Así es la cosa

Esta triste realidad existe, y así lo comprobó un análisis realizado por Chiledeudas en base a información de la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras (SBIF), que estableció que la población masculina pagó una tasa de interés anual de 12,7% por créditos de consumo a 50 meses plazo promedio, mientras que la femenina canceló una de 14,1% a 48 meses plazo promedio, es decir, 11% más alta (ver el tip).

El director de la entidad, Guillermo Figueroa, afirmó que “el hecho de que a las mujeres les cobren más intereses, pese a ser incluso más responsables con el pago de sus créditos de consumo que los hombres, no tiene justificación financiera.

Probablemente es resultado de los prejuicios históricos hacia ellas, como sucede en el mercado de las Isapres”, analizó.

– A su juicio, ¿cuáles son las razones específicas a esta discriminación de género? La falta de historial crediticio y las condiciones de estabilidad laboral de las mujeres, ya que para las entidades financieras es un factor de riesgo la posibilidad de que ellas, al tener hijos, posterguen su vida profesional y, por tanto, aminoren sus ingresos mensuales drásticamente.

– ¿Es lo mismo que sucede con las Isapres? Exacto. Aunque se eliminó el embarazo como preexistencia, igualmente, de una u otra manera, se cobran montos mayores en los planes a las mujeres que se encuentran en edad fértil.

Discriminación hasta en los créditos

Misma impresión tiene el economista, Roberto Saavedra.

“Las mujeres históricamente han tenido mayores costos asociados a maternidad y licencias, que se han mantenido en planes de salud. Eso mismo estaría replicándose aparentemente en el ámbito financiero”, aclara el docente de la Universidad Mayor.

“Para la banca, los ingresos de ellas son más sensibles que los de los hombres. Cuando los bancos evalúan a una mujer, no están analizando su nivel de pago de deuda, sino que estarían considerando más su comportamiento histórico de mayor variabilidad de ingresos, a diferencia de los hombres”, explica el experto.

– O sea, claramente esta diferencia en los cobros es discriminatorio. Sí, y para terminar con esto, se deberían actualizar los criterios e informes que realizan los bancos, y no hacer la separación de géneros al otorgar estos créditos.