Por agilado perdió feo con el ”Indio Pícaro”

Doctor:

Hace dos meses andaba con mi amigo “El Indio Pícaro” por un barrio bohemio de la capital, buscando unas cabras para bailar, tomarnos algo, matar la soledad y también el ave gallinácea. Estábamos dando vueltas hasta que nos terceamos con dos tremendos especímenes que andaban en buena y con ganas de pasarlo porcino. 

Nos presentamos: yo, “El Flaco”; y él, el indígena picarón. Se mataron de la risa y eso fue buena señal. Mi compadre se ilusionó, porque tiene menos brillo que un gamulán y nunca agarra mina. Cumplimos con todo: tomamos, comimos, nos reímos, bailamos, la más linda de las muñecas me halló tierno y nos juramos amor eterno. 

Al salir de un local me fui al guáter y se me desaparecieron las dos cabras y “El Indio Pícaro”. Los busqué por todos lados, nada; lo llamé al celu, naca, por último me puse a gritar como loco: “¡¡¡Indio Pícaroooo!!!”.  Y un curao afirmado en una muralla me soltó algo: “Amigo, pa’ qué grita tanto, si el “Indio Pícaro” alcanza pa’ dos o más, hace poco vi a uno extra grande despachándose a dos minas en un auto. Apúrese, si quiere un pedacito”. Busqué como orate a mi Dulcinea hasta que hallé un auto con los vidrios empañados, abrí una puerta de un tirón y ahí estaba el maldito, con el par de diosas dele que suene, y una de ellas era mi cabra. 

Ella me dijo que aún había onda conmigo, pero que le picó la curiosidad de por qué llamaban “Indio Pícaro” a mi amigo y que no pasó nada, que todo fue por encima nomás y que yo era su alma gemela. Obvio que corté a mi compadre, pero igual ando con ganas de llamar a la cabra linda. 

¿La llamo?   

EL FLACO

Don Cofla:

Su idiota, ¿acaso no sabía por qué le decían así a su compadre? 

Es como si saliera a jaranear con mi amigo Lucky Buzzio y nos presentamos ante un par de milongas: yo soy el Doc y mi amigo “El Pichulotote”. 

Obvio que voy a perder, primero por la curiosidad y después por razones así de este porte de obvias. Debió haberlo presentado como “El Piola”, “El Indio”, cualquier apodo. 

Pero no, el muy agilado lo puso en un pedestal y con eso metió la duda, sembró la curiosidad y las cabras achispadas quisieron conocer al “Indio Pícaro”, que al parecer no sólo luce su atributo, sino que a lo tonto y tonto se luce como un tremendo espadachín. 

No se agile, amiguito, no llame a la cabra esa, a lo mejor no tiene el celu de su amigo y quiere llegar a él a través suyo.