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Mateos de “ProMedical 3D” se paletean con prótesis a bajo costo

Mateos de “ProMedical 3D” se paletean con prótesis a bajo costo

Emprendimiento de jóvenes talentos “ProMedical 3D” devuelve la alegría a las personas que, por diversas razones, perdieron una extremidad.

09/11/2016 - Autor: fabian

@lacuarta_fabian

El laboratorio de los cabros de “ProMedical 3D” es un reflejo a escala chilena de los salones de Ironman. No tiene las máquinas de último modelo y los lujos del personaje de Hollywood, pero las ideas y los proyectos abundan.

El recinto está en el segundo piso de la casa de Cristopher Cáceres, un lolo de 20 años que siempre ha vivido en Pudahuel, y que desde hace un año hizo aterrizar en Chile un emprendimiento que puede cambiarles la vida a millones de personas en el mundo: las prótesis 3D.

Las impresiones de prótesis en tecnología 3D se dieron a conocer hace unos años en el mundo y se considera una innovación a la hora de reemplazar extremidades. Sin embargo, en Chile el uso de esta tecnología es demasiado caro (alrededor de tres millones de pesos), por lo que se hace inalcanzable para muchos.

Con este panorama, Cristopher decidió formar una empresa que diseñara, imprimiera y distribuyera las prótesis, pero a precio de costo: 200 luquitas. Incluso, aquellas personas que no tuvieran cómo pagar el modelo se lo llevan al gratín.

“Ver la sonrisa y alegría de una persona que nunca pudo tener sus extremidades es el pago más lindo que podemos recibir. No existe una cantidad de dinero que pueda pagar eso”, contó el lolo.

“Las prótesis son un derecho y nosotros tenemos la obligación de cumplirlo”, aseguró Cristopher Cáceres, de “ProMedical 3D”.

Cabezones

La idea de imprimir prótesis nació en un paro en la Universidad de Santiago, donde Cristopher cursa segundo año de la carrera de Tecnología en Automatización Industrial. Juntó ideas con Gerson Molina (20), antiguo compañero de colegio, y decidieron echarle pa’ adelante.

Se hicieron asesorar con kinesiólogos de la misma universidad y se la jugaron por crear la primera prótesis. Muchos pensaron que se habían chalado y que la aventura duraría poco, pero los cabros tenían experiencia.

Entre 2012 y 2013, cuando eran estudiantes del Colegio San Mateo, de Pudahuel, participaron en la creación de autos solares con los que debían competir contra grandes empresas y, además, arreglárselas para obtener auspicios. Tenían 16 años y ya les picaba el bichito científico.

“Uno puede generar un cambio en la sociedad, de eso no tengo dudas, pero hay que trabajar para lograrlo”, confesó Gerson.

El material que se usa para las prótesis es PLA, una especie de plástico biodegradable. Esto último es fundamental, ya que muchos de ellos son niños que por diferentes razones perdieron una extremidad.

“La impresión de una mano tarda alrededor de 20 horas y es un trabajo que requiere mucha paciencia”, soltó Cáceres.

Para Cristopher y Gerson, el apoyo de sus familiares y amigos ha sido fundamental, especialmente porque lo comenzaron con los bolsillos planchados. Gastaron los ahorros y los sueldos de pegas esporádicas para pagar los materiales. Incluso, sumaron a un familiar a la empresa, uno con más experiencia. Se trata de Franco Lisboa, de 26 años, quien se encarga de los diseños.

“Las prótesis pueden tener el diseño que el usuario quiera. Puede ser blanca o con la imagen de un superhéroe. Hace poco creamos una con la figura de Spiderman para un niño que era fanático. Acá podemos darle un poco de alegría a una prótesis”, sostuvo Franco, el mayor del lote.

La primera vez de “Promedical 3D”

“ProMedical 3D” tuvo que lidiar con varios errores antes de conocer el éxito. Sin embargo, sus creadores nunca olvidarán la primera sonrisa que vieron en una chiquilla cuando utilizó una de sus prótesis.

Según recuerdan, el proceso fue súper informal. Se reunieron en el parque de Quinta Normal con María Villarroel. La joven, que sufre de una malformación congénita, no tenía su mano derecha y se contactó con los lolos para conocer el proyecto y probar las prótesis. Tomaron las medidas de sus extremidades, le explicaron cómo debía usarla y se despidieron con el compromiso de que en dos semanas se volverían a ver.

“Estábamos nerviosos, era la primera prótesis que entregábamos y debíamos darle confianza al paciente, pero por dentro éramos puro nervio. Quisimos que fuera en un lugar al aire libre, fuera del contexto de una consulta médica. Le entregamos la prótesis y su reacción fue maravillosa, se adaptó inmediatamente”, recuerda Cristopher.

A la fecha, los cabros de “ProMedical 3D” han entregado una docena de prótesis a bajo costo. Pero aseguran no tener techo. “Lo ideal es crecer más. Imagina lo que hemos hecho desde una casa y con un computador. No podemos parar ahora. Sería ideal crear una pierna y seguir ayudando. Las prótesis son un derecho y nosotros tenemos la obligación de cumplirlo”, sentenció.

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