Sacó la joyita pa’ conquistar al amor de su vida

Doctor:

Valía callampa hasta que me compré un auto. No me pescaba nadie y ahora con mi cacharro conquisté a la mujer de mi vida. La vi en un pub y cuando la conocí, nos tomamos un trago y después la fui a dejar en mi auto. Después de eso no me pescó más, pero de ahí en adelante todas las minas me agarran. He ido a cualquier motel, pero en mi cabeza sólo tengo a la hembra que me pescó por primera vez, pero que después nunca más me infló. Yo no sé lo que pasa, porque quedé marcando ocupado con ella. El resto es para pasar la noche y nada más. Es que no siento nada por nadie que sea la reina de esa jornada. No sé qué hacer.

MARCOS

Mijito:

Lo del auto vale tanto hongo que hace, incluso, pensar de que tiene aserrín en la cabeza. Seguramente es lo que se debe haber imaginado la mujer que lo dejó botado. Primero, porque después cachó que el galán era irresponsable y manejaba con copete en el cuerpo, y segundo porque simplemente lo encontró básico. Y así lo encuentro yo, con mucho respeto, un hombre charcha, materialista y que habla de las mujeres como minas. Le falta respeto mi caballero, y si no encuentra a su media naranja es porque quizás le falta pensar más con sencillez y no buscando las lucas ni un objeto. Si es así, mejor dígale a un ministro que le regale una muñeca inflable y péguese la salvada con harto aire.

 

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