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Demasiado pronto

23.01.2012

En 1972, el líder chino Chou Enlai le señaló a Richard Nixon, presidente de Estados Unidos, que era "demasiado pronto" para analizar el impacto de la Revolución Francesa (ocurrida entre 1789 y 1799). Lo mismo puede decirse de la quiebra que, bajo el gobierno de la Concertación, afectó a los dos clubes más populares de Chile y pavimentó el camino a las sociedades anónimas.

Hoy se cumple una década desde que la jueza Helga Marchant decretara la bancarrota de Colo Colo. La directiva de los albos, encabezada por Peter Dragicevic, se había confiado en la opinión del reputado jurista Jorge Ovalle Quiroz (miembro del directorio de Eduardo Menichetti), de que los clubes deportivos sin fines de lucro no quebraban.

La bancarrota de Colo Colo conmovió a sus hinchas y creó una mística que condujo a la obtención del título 2002. Como el club nació grande, los aficionados del Cacique se acostumbraron a ganar y sólo aparecían en masa cuando el equipo marchaba puntero. En eso se parecían a los católicos, que en Chile constituyen la mayoría de quienes profesan una religión pero que no acuden a misa, a diferencia de los fanáticos de Universidad de Chile que son como los evangélicos y laboran como hormigas.

¿Cómo se llegó a la quiebra de Colo Colo? Muy fácil. Los egresos eran mayores que los ingresos y así no había economía que resistiera. En su afán de competir con los clubes universitarios -la "U" había conquistado el bicampeonato 1994-1995 y la UC contaba con Néstor Gorosito y Alberto Acosta y con Manuel Pellegrini-, Dragicevic, Jorge Vergara y compañía padecieron un "estrés de euforia" que los llevó a mantener una planilla que superaba los 300 millones de pesos de la época. Años después, Menichetti revelaría que solamente el paso de Ivo Basay demandó cinco millones de dólares…

Con la asunción de los síndicos de quiebra, lo primero que se produjo fue la increíble reducción de la capacidad del estadio Monumental. Inaugurado para 62.500 personas sentadas, así consta en la Confederación Sudamericana de Fútbol y en la estadística de una docena de partidos oficiales, se empezó a llenar con 40 mil espectadores…

En los jóvenes es común repetir que los directivos se roban el dinero, pero uno conoció dirigentes honestos como los que organizaron el Mundial de 1962 y los mecenas que aportaron de su bolsillo para financiar a sus equipos. También el caso del presidente de la rama de fútbol de Green Cross que en 1961 se apropió de billetes de la bóveda del Banco Central de Chile para pagar las cuentas de su club y el contrato y las primas de sus jugadores…