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Réplicas la dejaron tan nerviosa, que no pudo poner bien la "piocha de O'Higgins" al Presi

Michelle entregó banda con un ojo en la puerta


por Ramiro García Strohm | 12.03.2010 - 02:20

Michelle Bachelet entró a las 12.05 al Salón de Honor del Congreso, en Valparaíso. A esa hora todavía se mecían las lámparas por culpa de las mansas "réplicas" de 6,9 y 6,7 grados en Richter. Por si fuera poco, apenas se subió al estrado, un tercer sacudón (6,0) dejó con la pálida a todos los invitados.

 

Sólo los gritos de "Michelle, Michelle" lograron templar un poquito el ambiente para dar inicio a la ceremonia. A la ex Jefa, en sus últimos minutos como guaripola del calcetín de tierra, se le vio más preocupada de cachar dónde estaban las vías de evacuación que de la ceremonia, que fue más corta que viraje de laucha. Era lógico. Todos estaban aterrados.

 

A tanto llegó el nerviosismo de Bachelet, que a la hora de ponerle la piocha de O'Higgins a Piñera, la tradición republicana se le fue en collera y el símbolo del poder quedó instalado más o menos nomás. De hecho, fue un edecán naval el que tuvo que abrochar el adminículo para que la banda tricolor no le bailara.

 

Apenas terminó la ceremonia, Michelle Bachelet dio los abrazos de rigor y se fue rapidito para acabar con la pesadilla. La telúrica, se entiende.

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