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Nuevo remezón trajo fantasma de tsunami a golpeada comunidad
Veinte minutos antes del mediodía la comunidad de Constitución, que había retomado la calma tras el desastre del 27 de febrero, fue sacudida ayer física y sicológicamente por un nuevo sismo que los dejó con los pelos de punta.
El remezón comenzó como un temblor de los tantos que han mantenido a los vecinos con el alma en un hilo. Sin embargo, el remezón no paró y fue tomando cada vez más fuerza.Tanto, que algunas fachadas de viejas casas de adobe que estaban a medio morir saltando terminaron por desplomarse.
No fue necesaria ninguna advertencia de las autoridades para que los vecinos de la azotada Constitución caminaran nerviosamente hacia los cerros de la ciudad. A los 10 minutos del fuerte movimiento, otro sismo sacudió nuevamente la zona, lo que hizo que quienes caminaban por precaución corrieran aterrorizados hacia los sectores más altos. Cinco minutos después del segundo movimiento la información se hizo oficial: Funcionarios de la muni avisaron a los uniformados que se había decretado alerta de tsunami.
Los militares informaron por altavoces y sirenas que los vecinos del centro en el sector costero debían huir a a los sectores más altos. En menos de 10 minutos las calles quedaron vacías y el nerviosismo se tomó la ciudad. Incluso la feria que está instalada momentáneamente en la Alameda de la ciudad quedó vacía y sólo quedaron los puestos con melones, sandías y frutas y verduras varias. Algunas personas gritaban a voz en cuello: "¡Nos vamos a morir, nos vamos a morir!".
Con casi toda la ciudad en lo alto y viendo que el mar no se metía en tierra, a las 15.45 se levantó la alerta de tsunami. Al ratito las personas pudieron retornar a sus hogares -los que aún los tienen en pie y los que viven en carpas- por calles atestadas de militares.
Por la tardecita, la calma retornó a la Plaza de Armas, los vecinos dejaron sus quehaceres y de a poco repletaron la Plaza de Armas para asistir el acto que encabezó el nuevo Presidente de la República, Sebastián Piñera.
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