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POR DAÑO ESTRUCTURAL EN ESCALA

El Dolce I es evacuado por la Muni de Santiago


Los habitantes del edificio ubicado en Amunátegui, entre Santo Domingo y Rosas, tuvieron que tomar las pocas pilchas que tenían a mano y desalojar sus departamentos luego que a las 4 de la tarde de ayer llegó una notificación municipal, afirmando la inhabitabilidad del inmueble "por presentar daño estructural en la escalera de emergencia entre el piso 17 y 18 con fisuras laterales y deformaciones verticales".

 

Aquello, en buen chileno, significa que la escalera se corrió varios centímetros de las paredes y tiene, además, evidentes daños en los pasillos y dentro de los departamentos.

 

El problema es que a los habitantes del Dolce I les habían reasegurado luego del terremoto del 27 de febrero que no tenían nada que temer y que las grietas y falta de estuco "eran por daños de fachada" pero no corrían ningún peligro, aunque no tenían en cuenta qué pasaría con otro sismo de gran intensidad. "Vino un arquitecto de la Constructora Ingevec a decir que el edificio era habitable, pero cinco dias después vino la Muni a decir todo lo contrario", confesó el empleado público Raúl Pino, quién paga 120 mil pesos de dividendo y vive con su señora.

 

Es también el drama del matrimonio de Luis Maureira y Verónica Aravena, quienes viven en el piso 19 y han pasado más que susto en el terremoto y la réplica de ayer, ya que sus paredes están sueltas, las paredes agrietadas y la loza del techo muy dañada. "Hoy no podré dormir en mi casa producto de la negligencia y la irresponsabilidad de otras personas. Cada día se acrecientan más las grietas", asegura el hombre de la casa. Su wife piensa en la seguridad mientras no estén en el edificio, ya que "son los recuerdos, parte de tu vida, y perderlas es lo más difícil porque ha costado", confesó.

 

La solución de la Inmobiliaria Gimax es enviar a un apart-hotel a los más de 150 habitantes del inmueble, aunque los propietarios reclaman que ellos mismos tienen que llamar personalmente para saber si hay habitaciones disponibles. Claramente para ellos esta solución parche no les satisface para nada. "Pagué 1.800 UF por un departamento y ahora después de dos años me veo obligada a dormir en una pieza y dejar mis cosas", confiesa Karim Díaz, la primera habitante que puso los pies en el Dolce I.

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