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En su primer día sin jinetas desayunó en familia y pasó el pañito a los muebles de su hogar
Cualquiera diría que después de tener un cerro de pega durante cuatro años, despertarse más tardecito era una licencia más que merecida. Pero el día después de entregar la banda tricolor a Sebastián Piñera, la ex Presidenta de Chile, Michelle Bachelet, le sacó el jugo a su primera jornada sin agendas que cumplir.
La Cuarta, la que ve bajo el agua, se enteró que doña Michelle se levantó apenas aparecieron tímidos rayos de sol en una mañana más bien cargada a la baja temperatura.
Luego de desayunar con su familia, ordenó su casa a la que no le había otorgado tiempo tras el terremoto y se dispuso a ir muy piola hasta el Cementerio General, para visitar la tumba de su padre, el general de la Fach, Alberto Bachelet, para recordar su fallecimiento justo un 12 de marzo, pero de 1974, en la Cárcel Pública, mientras se encontraba detenido por oponerse al golpe militar.
También la ex Mandataria aprovechó de llevarle flores a su tía Alicia Bachelet, muerta tras sufrir un paro cardíaco luego del megasismo.
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