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Pergenio de 15 años confesó que le disparó al "Chendo" a lo bandido mexicano: Con una pistola en cada mano.
Hace 12 años el papá de Sergio "Chendo" Guzmán Osses comenzó una relación con la hermana del Bryan (15), que duró ocho años y terminó porque Gemma le habría puesto el gorro con un galán encanado. El caballero no la perdonó y se mandó a cambiar, lo que desencadenó la tragedia. Gemma le habría dicho: "Te voy a matarte a tus hijos y te haré daño donde más te duele". Y así fue, porque, según el Ministerio Público, el Bryan de La Legua asesinó a dos.
El 2008 mató a Luis, y como era menor de 14 años quedó libre, pero la noche del 18 de febrero de este año se echó al "Chendo". El jueves cayó en Curicó el cabro que llegó hasta tercero básico y ayer la Fiscalía Sur leyó su confesión del asesinato. Cuando la mamá de los finados le gritó en la sala ¡Maldito asesino, perro desgraciado!, el aludido le respondió con una sonrisa burlesca, porque "siempre los odié, y ellos a mí", explicó a la policía.
"Al 'Chendo' lo conocía hace once años", y lo envidiaba porque su familia tenía más plata que la suya. El Bryan confesó que mató a Luis porque una vez que iba pasando en auto, el finado le dijo "mira el huevoncito que anda por acá", y le disparó tres veces". En su último golpe el Bryan se terció con el "Carechancho", que, según su testimonio, andaba todo machucado por la población. Le dijo que el "Chendo" le habría pegado, y el sicario adolescente fue a ajusticiarlo.
Rosario Osses contó que esa noche su hijo estaba buscando una toalla y salió a la calle a recibir al "Tatún" y a su amigo "Marcelito", que le iba a presentar a su guagua. La polola del finado vio al sicario con un compadre conocido como "El Raspado", y éste le habría dicho: "Sergio, soy el Bryan y te voy a matarte igual como maté a tu hermano".
Según su propio relato, en una mano tenía una pistola plateada y en la otra una negra, y descargó ambas a una distancia de tres casas contra el muchacho. "Mi hijo entró gateando a la casa. Botaba sangre por la boca y la nariz, y murió antes de llegar al hospital", recordó Rosario. La policía encontró 12 proyectiles de un arma 9 milímetros y de una punto 40.
Durante 22 días el joven criminal evadió a la policía hasta que cayó en Curicó, en compañía de Alejandro Vásquez, quien también quedó en cana mientras se investiga su participación como supuesto encubridor. En el tribunal, la familia de los finados le gritó a la parentela del futbolista que lo fondeó: "Es un bastardo, un gusano protector de asesinos, un maldito encubridor". Para que no quedara la grande, Gendarmería sólo dejó entrar a dos personas por acusado y dos en representación de la víctima.
Por Bryan no fue nadie. Sus padres están presos y él seguramente lo estará por cinco años, el máximo que contempla la ley para alguien de su edad.
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