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Pablo Leal, de 20 años, se autodefinía como "Emo"
La Brigada de Ubicación de Personas (Briup) de la PDI y la Sección de Investigación Policial de la 17ª Comisaría de Carabineros de Las Condes buscan de cabeza a Pablo Leal de la Rosa (20), hijo del embajador de México en Chile, Mario Leal. El lolo, quien debe ingresar el lunes a sus clases de primer año de Ecoturismo en la Universidad Andrés Bello, desapareció en la tarde del miércoles desde la sede diplomática azteca, en calle Félix de Amesti 128.
Junto a las policías, el fiscal Ricardo Gertosio está a cargo de las indagaciones para encontrar al chiquillo, quien fue visto por última vez en su mountainbike cuando abandonó la legación, en Las Condes. "Salió en una bicicleta negra, con su casco, vistiendo short y polera, cerca de las 14 horas. Además portaba su teléfono celular", detalló el vocero de la Fiscalía Metropolitana Oriente, Mario Schilling.
Como luego de varias llamadas que hicieron sus familiares al celu de Pablo, éste no contestó y sonaba la grabación de teléfono apagado o fuera de la zona de cobertura, el propio embajador acudió a la 17ª Comisaría, donde, cerca de las 23.30 horas del miércoles, presentó una denuncia por presunta desgracia. "Es un momento muy difícil para nosotros y tenemos un sentimiento enorme de incertidumbre", comentó escuetamente, en el recinto de Las Condes, el diplomático mexicano Bernardo Córdova.
BAJÓN
Trascendidos de la investigación indican que el lolo desaparecido padecería de una depresión y estaba bajo control médico. "Salir de San Luis Potosí y vivir en otros países me abrió la mente", relata un escrito publicado en un sitio literario de internet, firmado por Pablo Leal de la Rosa el 5 de diciembre de 2008.
"No soy religioso, porque decido creer algo distinto cada día que me levanto, dependiendo cómo me levante. Puede que un día me despierte sintiéndome muy contento y pacífico como un budista-hindú. Otro día me levantaré con la mentalidad de un vato pesado Mexicano al ciento por ciento, y en ocasiones me despierto mas EMO que el más emocional y triste de los EMOS", cuenta el mismo texto.
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