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Subse del Trabajo, Marcelo Soto, anunció fiscalización por despidos masivos

Gobierno denuncia uso al chancho de "fuerza mayor" en sobres azules


El cataclismo del 27 de febrero no sólo derrumbó edificios. También botó los sueños de cientos de familias que recibieron una carta de despido de sus empleadores, que invocaron la causal de "caso fortuito o fuerza mayor" del artículo 159 número 6 del Código del Trabajo. El propio guaripola de la CUT, Arturo Martínez, dijo a Radio Cooperativa que cifraba en 15 mil los despidos luego del terremoto y que "nueve mil de ellos no recibieron indemnización alguna". Por eso pidió al Gobierno que se pusiera las alcalinas con la fiscalización.

 

El diario pop se comunicó con el subse del Laburo, Marcelo Soto, para que nos contara la firme sobre esta disposición legal y hasta qué punto sirve para dejar a los titanes en la calle. "Lo primero que hay que puntualizar es que desde el Ministerio hemos hecho un llamado a tratar de conservar el empleo. Hay diferentes fórmulas que evitan el despido. Respecto del artículo, hay empresas que lo han utilizado de manera bastante excesiva", dijo.

- ¡Demasiado!

- El artículo no habla de terremoto ni maremoto ni nada. Por eso, como Ministerio y a través de la Dirección del Trabajo, fiscalizaremos cada una de las empresas que aplicaron este artículo para despedir a sus trabajadores. No se justifica en todos los casos.

- ¿Qué pueden hacer los titanes despedidos?

- Deben ir a la Dirección del Trabajo para que se pueda iniciar una mediación con el empleador. La otra solución es ir a juicio, pero primero la idea es que se llegue a un acuerdo.

 

El drama de los trabajadores de Clínica Providencia (ver recuadro) contrasta con el caso del Casino Monticello, de San Francisco de Mostazal, tal como lo contó George Garcelon, la ruleta con más fichas del lugar. "Mantuvimos el trabajo a 1.776 trabajadores, pese a que nosotros sí sufrimos daños. De hecho, estaremos 3 meses poniendo todo en su lugar", contó Garcelon a La Cuarta.

 

EL DRAMA DE CLÍNICA PROVIDENCIA

 

La auxiliar de cirugía Ximena Astudillo (44) llevaba 12 años trabajando en la Clínica Providencia. Estaba de vacaciones cuando supo que el recinto cerraría sus puertas y dejaría a sus 200 trabajadores cesantes "por fuerza mayor". Estaba de vacaciones y me enteré. Hasta ahora nadie ha dado la cara, ni una reunión para informar ni nada. Estaba esperando el sueldo de este mes para pagar el instituto de un hijo mío. Ahora no sé qué hacer. Tengo que seguir pagando deudas y mi casa también", dijo muy afectada. 

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