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A medida que pasan las semanas surgen nuevas historias de sobrevivencia durante el terremoto. Una de ellas la protagonizó el alcaide de la cárcel de Lebu, mayor Gonzalo Hermosilla. Tras el megasismo, el oficial de Gendarmería dejó a su familia en una zona alta de la ciudad y partió a la cana.
Allí encontró daños estructurales, muros perimetrales en el suelo y a la población penal desesperada. Hermosilla relató que apenas escuchó que se venía el tsunami, tomó la decisión de salvar a sus ladrillos. "Optamos por la vida y salvaguardar a nuestros 155 internos", contó a La Cuarta.
Tras 10 minutos de caminata, los presos estaban a buen resguardo y no se les escapó ninguno. Iban formados y amarrados con cuerdas, y otros con esposas. "Los internos reaccionaron bien y agradecidos". Hermosilla fue distinguido por Gendarmería junto a otros 7 funcionarios héroes.
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