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Parejita comerciante pasaba los certificados muletas por veinte pesares, en Plaza Italia o con despacho a la casurri.
SANTIAGO 1/9/2010.- De película. Se hacían llamar "Juan Carlos" y "Gabriela", tenían un lote de talonarios con licencias médicas tránsfugas y contaban hasta con despacho a domicilio en caso de que el cliente lo necesitara. Todos unos emprendedores.
El negocio era papita. Los interesados se contactaban por cuernófono con la pareja, acordaban una hora para hacer la transacción en plena Plaza Italia, todo por veinte lucas. Lumbago, depresión, hipertensión, lo que quisiera. Si quería faltar a la pega, era cosa de inventar una enfermedad y listo.
En un trabajo investigativo realizado por CHV, se logró determinar que los comerciantes incluso contaban con el timbre de un médico ecuatoriano, que posteriormente negó cualquier relación con el ilícito.
Con pruebas en mano, la PDI logró detenerlos en plena venta. Posteriormente se supo que los verdaderos nombres eran Magdalena Andrea Bustos y Alejandro Muñoz Aguirre, este último con historial por manejar con la pipa. La Seremi de Salud anunció que iniciará acciones legales, mientras la pareja será formalizada este jueves.
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