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La presi de Humanas, Carolina Carrera, tiene todas las baterías para defender a las evas:
Entre sus desafíos está el conseguir mayor autonomía y menor discriminación hacia las mujeres de todo Chilito y América Latina.
A un mes de asumir como presidenta de Corporación Humanas, la sicóloga Carolina Carrera no oculta su preocupación sobre el futuro de las políticas de género en Chile, pero se siente con todas las pilas para lograr que se respeten los derechos de las evas.
Por seis años, Carolina fue vicepresidenta de la ONG Humanas, que le hinca el diente a todo lo que huela a machismo.
La situación de la sicóloga cambió cuando la antigua presidenta, Lorena Fries, fue elegida como directora del Instituto de Derechos Humanos.
Como el nuevo cargo de Lorena era incompatible con su labor en Humanas, renunció. El 1 de agosto Carolina fue nombrada como la nueva mandamás.
Respecto a su antecesora, Carolina no se guarda las flores: "Para nosotras, como corporación, es un honor que una mujer con una larga trayectoria y experiencia en materia de derechos humanos de la mujer, no sólo en Chile sino en la región, esté allí. Creemos que es un aporte para el país, y es aporte que sea una mujer", recalca.
- ¿Cuáles son los desafíos que tiene Humanas de ahora en adelante?
- Un desafío importante es hacer seguimiento de las recomendaciones que han hecho los comités internacionales de Derechos Humanos a nuestro país y que se cumplan las convenciones que Chile ha ratificado y firmado (...) hay muchos temas en los cuales se nos han hecho recomendaciones por organismos internacionales.
- ¿Cuáles serían?
- Chile no ha ratificado el protocolo de eliminación de la discriminación contra la mujer y es una de las recomendaciones que permanentemente se le ha hecho al Estado. Tampoco el tema de avanzar en materia de derechos sexuales y reproductivos...
- ¿Aborto?
- Aborto terapéutico, particularmente en situaciones que hemos denunciado. Por ejemplo, casos de mujeres que han llegado a hospitales por hacerse un aborto clandestino, a las cuales no se les entrega inmediatamente atención, sino hasta que digan quién les hizo el aborto. Es un trato cruel e inhumano. Gracias a esas denuncias se logró que el año pasado, el Ministerio de Salud prohibiera ese tipo de conductas.
- ¿Y en el plano laboral?
- Chile tiene bajas tasas de participación laboral femenina. Otro tema que nos preocupa es el de la sociedad conyugal, (...) porque alude a un sistema patriarcal, anticuado y machista.
-¿Por qué?
- Porque el administrador de los bienes de la sociedad y también de los bienes propios de la mujer, es el hombre. Esta dependencia limita a la mujer en muchos aspectos: No puede acceder a subsidios ni a créditos hipotecarios. Además, limita el acceso a una carrera política, porque para eso se necesita autonomía económica (...) las posibilidades de que las mujeres lleguen a espacios de poder son muy bajas.
- Pero tuvimos una mujer como Presidenta de Chile...
- No nos podemos conformar con eso. Es necesario que haya una participación femenina más activa, porque las mujeres tienen una gran solidaridad de género, a pesar de los colores políticos...
- A algunas no se les nota mucho...
- Excepciones hay. Pero en general son muy solidarias con sus pares. De todas formas, me preocupa ciertas posturas que adoptó el Sernam con el cambio de gobierno.
- ¿Cuáles?
- Me asusta que el Servicio Nacional de la Mujer (Sernam), que logró posicionar el tema de la violencia contra la mujer como un problema de la sociedad, ahora busque trabajar con los agresores, en los mismos centros donde van las víctimas.
- Es preocupante...
- No nos oponemos al trabajo con el agresor, pero no es un tema del Sernam, si por algo se llama Servicio Nacional de la Mujer (recalca con fuerza) y su misión es velar por las mujeres.
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