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A diferencia del terremoto del 27/2, donde muchos torcieron la mano fatal, y de la epopeya de "Los 33", cuando todo un país se movió por los mineros, esta vez no hubo nadie para evitar la desgracia.
Pese a que como país hicimos lo humanamente posible para hacerle una finta a las desgracias colectivas, los ecos de la cueca triste terminaron por alcanzarnos antes de terminar este 2010.
Esta vez la Parca nos pegó el guadañazo en el kilómetro 45 de la Ruta 78, en la Autopista del Sol, que une Santiago con el puerto de San Antonio.
El golpe fue inapelable, sin derecho a patalear, a gritar, unirnos y luchar para torcer un destino trágico.
El corte de la Pelá cobraba hasta anoche la vida de 20 personas, casi todos trabajadores o hijos de quienes se ganan la vida a puro ñeque.
Más allá de lo evidente -de que un transporte de pasajeros de la empresa Tur-Bus que viajaba desde San Antonio a Santiago invadió la pista contraria e impactó a un camión tanque de la firma Yemita-, queda esa sensación de que esos pasajeros estaban encadenados a su fatídico destino por una serie de condiciones y factores siempre presentes en las desgracias: La falta de previsión, control, fiscalización o problemas de infraestructura.
Todos temas que quedan en manos de la justicia y de las acciones judiciales que los familiares de los fallecidos puedan interponer con todo derecho ante los tribunales.
Todo ex post como dicen los juristas, después de la desgracia y sin lucha para evitar la tristeza: Muerte inapelable.
En el inconsciente de quienes habitan este Largo Calcetín de Tierra, lo ocurrido tiene similitudes con el terremoto de 8,8 grados Richter y posterior tsunami, que nos azotaron a partir de las 03.34 del 27 de febrero pasado.
En lo inmediato, inapelable por donde se lo mire: Vino de golpe y ya.
Igual, cobró vidas inocentes.
De la misma manera, hubo factores ajenos al frío hecho natural: Los sistemas de alerta, así como los encargados de operarlos no estuvieron a la altura; no hubo previsión para chequear la rapidez de la respuesta de organismos clave, como el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA), y de las entidades que recibían los datos de éste, como la Oficina Nacional de Emergencia del Ministerio del Interior (Onemi).
Pero la diferencia estuvo en que hubo y se registraron actos de personas que lucharon contra la adversidad y torcieron el destino fatal para salvar personas, primero durante el terremoto, y después frente al maremoto.
Y con posterioridad a todo, surgió la solidaridad, los actos de nobleza como país para ayudar a los sobrevivientes.
La desgracia fue morigerada, hubo derecho a pataleo y acciones que le quitaron víctimas de las manos a la Parca.
El acto de heroísmo por antonomasia, el que mejor nos salió como país, el que nos puso en órbita mundial también entra en la comparación con lo ocurrido ayer.
Inicialmente, se creyó que estaban muertos los 33 mineros sepultados desde el 5 de agosto pasado a 700 bajo tierra en la mina San José, en Atacama.
Pero esa vez fueron los familiares de los trabajadores los que pusieron la voz en el cielo para que los mejores hombres de Chile se movieran en pos de su rescate.
Y así fue. El 22 de agosto surgió desde el fondo de la Tierra el mensaje "Estamos bien en el refugio los 33".
De ahí en más, todas las fuerzas del país, todos los hombres y mujeres de buena voluntad se pusieron a la tarea sin distingos de ninguna especie para sacar vivos y rápido a los trabajadores.
Y el miércoles 13 de octubre de 2010 fue uno de los días más felices del año para los más de 17 millones de almas que conviven en la patria: Los 33 salieron a la luz y el mundo aún los aclama como un ejemplo de supervivencia y un símbolo de la lucha de todo un país contra la adversidad. De lucha y triunfo contra la tragedia.
Pero ayer, la historia fue diferente. Pese al loable y denodado esfuerzo de los socorristas improvisados y profesionales, nadie pudo arremangarse la camisa y luchar por torcerle con éxito y amplio margen la terrible mano al destino.
Esta temporada, la del Bicentenario, comenzó a cerrarse con una desgracia y la tragedia nos ganó la partida a las 07.15, en el kilómetro 45 de la Ruta 78, en la Autopista del Sol...
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