• Crónica

Dura lucha por chantar los robos a cajeros automáticos

Carabineros le sacó todo el rollo a 22 bandas que mosquean en la Región Metropolitana.

Por Pedro Pablo Robledo | 21.03.2011

Luego que en 2008 comenzara como un "delito emergente", el robo a cajeros automáticos ha ido agarrando papa en el país y hoy está de moda entre los patos malos, quienes lo ven como un rentable negocio con poco riesgo.

Durante estos tres años en que el delito se "popularizó", Carabineros ha detenido a cerca de 400 rateros, pero muchos de ellos reinciden una y otra vez.

De tanto corretear a los antisociales, los polis ya le sacaron todo el rollo a los grupos que atacan los dispensadores de billetes, y gracias al software de inteligencia "I2" los uniformados han identificado a 22 bandas que operan en la Región Metropolitana.

Con los datos que los uniformados ingresan al programa computacional, la policía puede relacionar a los antisociales y generar mapas delictuales que establecen los nexos entre cada hampón, lo que les permite tenerlos fichados y cachar con quienes "trabajan".

Gracias a esta información, el pasado 9 de marzo Carabineros laceó a 14 habituales, quienes en conjunto sumaban 141 reincidencias y estaban vinculados a 55 manotazos a cajeros.

Las 22 bandas funadas por los uniformados se reparten en cuatro métodos distintos de chorear, que incluyen oxicorte, robo con vehículos, chuzos y combos y, finalmente, con llaves conseguidas a la mala.

"En la técnica del oxicorte hay más experiencia, el modo de operar es más prolijo y requiere mayores conocimientos técnicos", detalló el mayor Luis Fres, del Departamento OS-9 de Carabineros.

"En el oxicorte trabaja un experto, que conoce la mezcla justa de aire y oxígeno, la temperatura necesaria de la llama, los lugares precisos donde hacer los cortes. Con el buen manejo de su técnica se transforman en los líderes de sus bandas", agregó el oficial.

"En los robos con vehículo, ya sea tirando con un lazo ('vaqueros') o chocando el cajero para después cargarlo, los delincuentes son más primerizos y actúan por imitación. No tienen tanta experticia", apuntó el poli.

Fres explicó que el arcaico método de vulnerar los dispensadores a pulso con chuzos y combos va en retirada, mientras que el de abrirlos con llaves originales movidas por ahí es muy escaso, y en 2010 solo ocurrió una vez.

Pese a los recurrentes ataques, de todos los golpes a los cajeros sólo un 30 por ciento resulta exitoso para los patos malos, por lo que en el 70 por ciento restante o los polis lacean a los delincuentes o éstos arrancan con los bolsillos pelados.

"Es poco rentable, no les va tan bien como la gente cree", acota Fres, quien apunta que los antisociales deben invertir en piolas metálicas, herramientas, balones de gas y otras chucherías que muchas veces deben dejar tiradas para apretar cachete.

 

TEJAZO

El mayor Fres explicó que actualmente el tejazo por pelarse un cajero automático sin intimidar ni agredir a nadie, cuya figura legal es robo con fuerza en lugar no destinado a la habitación, va de 61 a 541 días de prisión, lo que implica que muchos malhechores cumplan su enana pena en la casa.

El bajo riesgo de quedar en cana, o la pequeña estadía tras las rejas si los pillan, es considerado por las autoridades como un incentivo para los patos malos, por lo que el Gobierno quiere subir el castigo contra estos golpes.

"Vamos a enviar un proyecto de ley para que el robo de cajeros automáticos se convierta en un delito específico y sea un delito que tenga asociada una pena coherente con la gravedad del hecho", habló fuerte el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter.

"Esa pena va a ser de un mínimo de 3 años y un día y podrá llegar hasta 5", precisó el secre de Estado.

El anuncio de la autoridad fue valorada por los polis. "Con esta medida sentimos apoyo del Gobierno, ya que nos da herramientas para enfrentar mejor el delito", sostuvo el mayor Fres, quien agregó que "estamos muy optimistas con el avance que pueda significar".

 

publicidad