• Crónica

Hoy se siente libre y se dedica con pasión a la danza árabe:

Gada Kanaan, la árabe que huyó de su destino en Medio Oriente

A los 26 se casó con un "desconocido" en Tierra santa. Creyó que el amor sería para siempre, pero las cosas no se dieron bien. Embarazada huyó a Chile.

Por Karen Punaro Majluf Karen Punaro Majluf | 08.07.2011

Gada Kanaan nació en Tierra Santa, en Belén, y a los tres años llegó a Chile. Como sus abuelitos seguían viviendo en Palestina, a los 15 los visitó junto a sus padres, oportunidad donde varios pretendientes quisieron casarse con ella.

La costumbre árabe avala el matrimonio de intercambio, pero como Gada había sido criada en Chile, su padre se opuso.

- Pero tengo entendido que te casaste en Medio Oriente.

- A los 26 volví a ir y me casé con el que es el padre de mi hija. Fue un matrimonio casi sin conocerse.

- ¿Y te gustó?

- Sí, pues yo creo en el amor que se va formando en el matrimonio, donde no son necesarias las relaciones largas... Aunque no todo salió bien.

- ¿Qué te pasó con tu marido?

- Quedé embarazada y ya no era feliz. Le dije que quería irme, pero él me aclaró que en Medio Oriente las cosas no son así, por lo que planeé mi fuga.

- ¡Fuga!

- Hui. Embarazada, sensible y con miedo planeé mi fuga. Fue difícil salir de Tel Aviv con nombre y apellido árabes, pero cuando el avión partió lloré de alegría.

Estando en Chile comenzó a vivir como nunca soñó: tuvo que ser padre y madre, mantener a su familia y hacer de su pasión su forma de vida.

- ¿Cómo llegaste a ser bailarina árabe?

- Desde antes de casarme ya era bailarina y trabajaba en varios programas de televisión, pero al volver hice de la danza árabe mi forma de trabajo.

- ¿Te gusta?

- Es lo que más amo hacer. Además me ha ido tan bien que tengo dos academias, hago eventos y trabajo en un restaurante (para más información revisar www.gada.cl).

- ¿Has sido víctima de algún manilargo que se pase de la punta mientras bailas?

- No. He tenido la suerte de que hombres y mujeres ven mi baile con respeto. Es que yo soy sensual, pero no chabacana y eso marca mucho los límites.

- ¿Y mujeres celosas?

- Tampoco, pues cuando bailo me muestro a la pareja. Si hasta a los niños les gusta mucho mi danza.

 

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