• Crónica

El "Buenos Días" saluda hasta a odiosos en el metro

Amable asistente de andén de la estación Tobalaba del pategoma, Luis Apablaza, se mama a los pasajeros con malas pulgas.

Por Ana Karina Huircán | 26.10.2011

"Buenos días, que tengan un muy buen día. Harto ánimo y haaarta fuerza". De ese toque es el recibimiento que el asistente de andén Luis Apablaza todas las mañanas les da a los pasajeros del Metro en estación Tobalaba de la línea 4.

Luchito tiene 28 años y hace tres meses arrea el lote en la estación de Provi, siempre entre las 7:30 y 11:30 de la mañana, justo en horario punta y cuando la barra anda con la terrible cara de tuto y lleno de malas pulgas.

Desde la respetada línea amarilla, el chapulín primero se encarga de tener a raya a los pasajeros y luego los saluda y les da los buenos días a todas las personas que se le cruzan. Incluso a los que andan de mal genio, que no son pocos.

"Hay harta gente que me agradece el gesto. Las personas vienen tan envueltas con sus preocupaciones, viajes y horarios que me sonríen y me devuelven mis palabras de aliento. Eso demuestra que un simple saludo o una palabra ayuda a empezar bien el día. No cuesta nada ser feliz", sostuvo el amigo Lucho.

El trabajador de Metro se preocupa tanto de los pasajeros que esta nota pidió hacerla en otro lugar que no fuera el andén, "para no dificultar el paso de la gente y no entorpecer la labor de mis compañeros", dijo.

"Si alguna persona traspasa la línea amarilla no lo reto ni menos le grito, sino que la tomo del brazo y la ubico en la posición correcta. Es que ser caballero y amable no cuesta nada", soltó.

- ¿Cuál es su pega?

- Mantener el orden de los pasajeros en los andenes y agilizar la entrada y salida de la gente a los vagones. Si las personas se mueven rápido todo funciona mejor, sin atrasos. Mi labor también es atender emergencias y prevenir accidentes, como caídas a los rieles

- ¿Cómo le nació la idea de saludar a los pasajeros?, ¿En qué o quién se inspiró?

- Los mismos problemas de la gente me llevaron a darle los buenos días. En esta pega uno ve tantas caras tristes y de preocupación que eso mismo me motiva a dar un segundito de alegría y apoyo. Una palabra de aliento demuestra preocupación por el prójimo. A mí por lo menos me pasa que cuando me saludan en la calle o en la micro me siento importante, pero hay gente que se enoja...

- ¿Cómo?

- Algunos pasajeros me gritan hueón o pasan rápido y me dicen cállate. Una vez un "caballero" me retó y me preguntó quién era yo para darle ánimo.

- ¿Y el resto de la gente?

- La mayoría agradece mi gesto porque ayudo a subir el ánimo mañanero.

- ¿Tiene algún apodo?

- Sí, algunos me dicen el "Buenos Días".

 

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