Martes 7 de Febrero de 2012
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Sapeo del ministro (s) del Trabajo estableció que boliches del centro no cumplen con la "Ley de la silla".
En sus 48 años de vida, el ministro (s) del Trabajo ayer se metió por primera vez a un café con piernas, pero no se tomó ni un cortado ni alegró la vista con las chiquillas del mesón.
Es que la misión de Bruno Baranda fue fiscalizar las condiciones de trabajo, higiene y seguridad de los boliches que funcionan en el centro de la capital.
"No tengo sensaciones encontradas", dijo muy emocionado el capo (s) del Trabajo, quien recordó que su pega no es tomar café, sino que revisar contratos y defender la dignidad de las señoritas.
Baranda hizo la ronda junto a la directora (s) del Trabajo, Inés Viñuela, y ambos recorrieron tres locales de la galería Alessandri.
Se metieron a los café Blumenau, Paraíso y Alí Babá, donde no encontraron tesoros ni ladrones, sólo un enorme par de cuevas que conducían a los baños.
Durante el recorrido, las autoridades del Trabajo también fiscalizaron el café Haití de Huérfanos con Morandé, donde Valeria, una de las meseras, dijo a La Cuarta que la mayoría de sus clientes son abogados.
En general, la fiscalización arrojó resultados positivos, pese a que sólo el café Blumenau cumplió con la ley de la silla, que desde 1914 establece el descanso en silla para todos los empleados particulares.
Baranda explicó que de acuerdo con la cantidad de trabajadoras, la multa para el resto de los café podría empinarse hasta las 20 UTM, como 787 lucas.
El año pasado se realizaron aproximadamente 6 mil fiscalizaciones, de las cuales 2 mil 700 terminaron con multas por un monto de 1.800 millones de pesos.
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