• Crónica

Cacos devuelven auto robado con el estanque lleno

Camioneta choreada en Las Condes apareció impeque y hasta con bencina.

Por Roberto Martínez B. | 03.02.2012

Se trata probablemente de uno de los casos más insólitos de la historia de robos de vehículos, pero lo que leerá a continuación pasó y, cómo no, en esta larga y angosta faja de tierra.

Todo comenzó la tarde del miércoles cuando dos sujetos, impecablemente vestidos, se dejaron caer por la automotora Larruy, ubicada en la comuna de Las Condes.

En el lugar, los compipas, ahora conocidos como integrantes de la banda de "Los Honrados", preguntaron por una cotota camioneta BMW año 2008, avaluada en cerca de 22 millones de pesos, y pidieron salir a dar una vuelta para concretar la compra.

Fue en ese momento que lo que parecía una transacción millonaria y una comisión más que saludable para el abnegado vendedor, se transformó en un  verdadero calvario, aunque tuvo un final feliz.

Claro, porque en un abrir y cerrar de ojos, los individuos sacaron un arma de fuego y tras intimidar al comerciante, escaparon a toda velocidad por las calles del sector.

"Fue bastante extraña la maniobra que usaron para llevarse el vehículo", acotó el fiscal de la Zona Oriente, Anatole Larrabeiti, quien coincidió en su asombro con la dueña del vehículo, quien dijo estar "sorprendida por la forma en que están actuando los delincuentes".

Esto último resultó ser una especie de presagio, porque luego sucedió algo descabellado.

Tras una profunda reflexión sobre el bien y el mal, los delincuentes devolvieron la camioneta.

El vehículo apareció estacionado en la puerta de la automotora, con una moneda de 10 pesos en su interior y con el estanque llenito... ¡Plop!

"Un guardia que llegó cerca de las 07.40 de la mañana, nos llamó y nos avisó que el auto estaba acá y en perfectas condiciones", señaló el dueño de la automotora, León Derezunsky, muy sorprendido.

Las cámaras de seguridad del negocio soplaron que cerca de las 3 de la mañana, dos sujetos dejaron la camioneta en la puerta y viraron. 

Por lo pronto, los sabuesos de la PDI, que no descartan una simple jugarreta, están a la espera de las pericias al interior del toco pa' dar con los malandras.

 

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