Lunes 6 de Febrero de 2012
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Santoral
Doris, Pablo Miki.
Mínima: 13º
Máxima: 31º
Sierpe le aplicó tarascón al verse toda mojada en una noche esplendorosa.
El colmo de la mala pata la sufrió un cafetero que por desaguar su lagarto en el patio fue mordido por una serpiente angurrienta justo, pero justo en el principal miembro de las joyas de la familia.
Según el relato del diario colombiano El Heraldo, a las 21 horas y como de costumbre, el agricultor Orlando Medina Helguedo (65) se dirigió al patio de su casita en el corregimiento de Mandinga, en Bolívar, a efectuar la micción erecta. "Me voy a hacer una diligencia al monte", le dijo a su mujer, Martha Bueno, y salió.
Todo estaba tranquilo, los grillos cantaban, había oscuridad y las estrellas decoraban magníficamente la bóveda celeste. El hombrón entonces sacó su orgullo a tomar airecito para cumplir con una de las principales necesidades fisiológicas.
Así, respiró hondo y dejó salir la presión en su vejiga.
Casualmente, una serpiente pequeña, una bicha vulgar y muy silvestre también salió de las ramas del patio a tomar algo de noche... y de frente se topó con algo parecido a su pololo, pero que en un acto de imperdonable mala educación la escupía sin cesar.
Tamaña rotería no la soportó el ofidio, que olvidando momentos de intimidad suave y amorosa sacó a relucir sus colmillos y ¡zaz! le aplicó un fuerte tarascón a la "sierpe" mala leche.
El dolor para Orlando fue inmenso, inconmensurable. Entró a la casa dando alaridos con su báculo en la mano y gritando "¡Martha, Maaaarthaa!". Ella acudió presta y dispuesta ante el cúmulo de posibilidades de su hombre que la llamaba con vehemencia y con el arma desenfundada.
Pero luego se aclaró que lo de su marido era grave y se preocupó. Con ojo conocedor del calibre de su amado y de los accidentes al aire libre sentenció: "Apenas vi lo que fue, le dije a Orlando que eso era una culebra que lo había mordido. Eso se le puso enseguida hinchado y yo le aconsejé que se fuera para donde mi hermano que es curandero para que comenzara a ayudarlo".
Como dicen en Colombia, más nada se sabe aún del campesino, de su báculo hinchado ni de su Martha, que espera que a su hombre le vuelva la salud, pero que siga con algo de hinchazón para recordar viejos y buenos momentos.
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