• Crónica

Juan puso fin a 45 días de sequía con bella serenata

Vendedor de frutas adelantó el Día de San Valentín para que su amada esposa le repusiera el suministro del vital elemento.

Por Isabel Arrieta M | 13.02.2012

La falta de agua era un tema que le quitaba el sueño a Juan Huenchual (58), quien se gana los porotos en la Feria Nº1 de Quilicura.

Pero no era la sequía de la zona central de Chilito la que lo tenía con la cabeza gacha y sin ganas de hacer nada, sino el poco empeño que le ponía su compañera desde hace 21 años, Cecilia Díaz (38), a la hora de hacer crujir el ring de cuatro perillas.

La situación era insostenible para Juanito, porque ayer se cumplían 45 durísimos días sin practicar el show de la procreación. Estaba desesperado. Angustiado. Y pensaba en innobles posibilidades para saciar su sed de amor.

Pero el feriante optó por un gesto mucho más romántico: afinó la garganta y junto a cinco charros auspiciados por la Muni de Quilicura le cantó tres serenatas a su amada Ceci, con motivo de celebrar San Valentín.

GOTEABA, NO LLOVÍA

Las lágrimas de la mujer y el apasionado beso que intercambiaron llenó de esperanzas a Juan. El mártir tocó madera para que anoche finalizara el tortuoso corte de suministro.

"Ahora que regué la plantita del amor, espero que ella me preste más antención", se despachó con la fineza de un poeta.

- Acompañándolo en el sufrimiento, Juanito... ¿Cómo llegó a esa situación tan terrible?

- Después que nació la menor de mis hijas, mi señora se puso floja para hacer las tareas.

- ¿Hace cuánto tiempo fue?

- Dos años, más o menos... a veces goteaba, pero ya no llovía. No sabe lo que he sufrido, si a nadie le gusta andar con el agua cortada.

- Debería irse a los Récords Guiness por todo el aguante.

- Si le soy sincero, a mí no me gustan las dietas equinas.

Dejando de lado la chacota, el sufrido vendedor de frutas agregó que "no sólo por eso quise cantarle a mi señora, sino también quería demostrarle que la amo mucho, y regalonearla por todos estos años que me ha hecho feliz", remachó.

Con los ojitos brillantes de emoción, doña Ceci aseguró que los 45 días sin soltar prenda no fueron por alguna embarrada del compadre.

"Es que yo soy más fría y a veces no me dan ganas nomás... pero después de esto, Juan ya no sufrirá más", prometió.

 

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