Lunes 21 de Mayo de 2012
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José López tiene los Chichén Itzá hinchados con preguntas sobre el fin de mundo.
“Todo el mundo pregunta por el fin del mundo. El 95% por ciento de los visitantes está interesado en esto... ¡Una vez una persona me reclamó que cómo se iba a acabar el mundo tres días antes de Navidad!”, alegó José López (32).
El cuate trabaja hace 10 años como guía turístico en el tesoro arqueológico de Chichén Itzá, en el estado mexicano de Yucatán, donde está la impresionante pirámide desde la que los mayas, entre otras actividades más gratificantes, empujaban a la gente por la escalera durante los sacrificios humanos.
“Desde el 2010 aumentaron explosivamente las consultas respecto al cambio cíclico del calendario maya. En este mismo período se ha registrado un aumento en la afluencia de personas, a la vez que el interés se ha incrementado también”, explicó Pepe, como le dicen sus colegas.
Si bien el experto cachó hace 8 años la cuática fecha calculada por los mayas, la difusión boca a boca, el cine y la cobertura de los medios le han dado ene color, lo que tiene tiritones a muchos parroquianos y al Pepe, chato de repetirles que los mayas no anunciaron el fin del mundo.
“Creo que hay más curiosidad que miedo, pero un rasgo distintivo de la humanidad es que siempre ha sido temerosa de lo desconocido. Sin duda, esto es algo desconocido, porque el último cambio de este tipo ocurrió hace 400 años, cuando pasamos del undécimo al duodécimo baktún. Y en esa época no existía ningún medio de comunicación”, dijo resignado.
López detalló que un “baktún” es un período de 144 mil días, o 400 años, y justo se cumplen el próximo 21 de diciembre.
“Para el antiguo maya cada ciclo tenía una carga de energía mala o buena. El duodécimo baktún, que termina en esta fecha, tenía el rasgo distintivo de ser un baktún de fricción, como choques entre países y guerras, que han sido innumerables”, apuntó.
El mexicano indicó que existen dos lugares en el mundo maya donde se han encontrado vestigios del cambio del duodécimo “baktún” al treceavo. Uno está en Tortuguero, en el estado de Tabasco, y el otro en Coba, estado de Quintana Roo.
En ambas localidades hay jeroglíficos y grabados que hablan de una era que termina y otra que comienza.
“El treceavo baktún nos habla de un cambio de conciencia. Es muy probable que sea un cambio benéfico para la humanidad, un último llamado de atención para que la gente tome conciencia de cómo nos tratamos los seres humanos. No hay que verlo como algo apocalíptico”, remató el compatriota del Chapulín.
SE ALISTAN PA’ CAMBIO MENTAL
Mientras miraban con ojos de huevo frito la imponente pirámide maya, y un escalofrío les recorría el espinazo, los turistas de Chichén Itzá debatían respecto al tema.
Uno de los que metió la cuchara fue el cafetero José Mojica (35), quien le puso paños fríos a la polémica.
“No me produce miedo. Me he informado sobre el tema y entiendo el simbolismo del cambio de era del calendario maya y lo que ello implica”, comentó con voz de sabio.
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