Domingo 1 de Julio de 2012
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Santoral
Ester
Mínima: 8º
Máxima: 12º
Pesote enfermedad ha aumentado en los últimos años.
Coqueluche, tos ferina, tos convulsiva o pertussis. Nombres distintos para una compleja enfermedad que se ceba con las guagüitas en cuanto el frío hace su aparición en nuestro terruño.
Hasta el 2009, existían 4 casos de coqueluche por cada 100 mil habitantes, pero a fines del 2010 esta cifra se disparó a 15 casos por 100 mil cristianos.
Durante este año, el brote ha permanecido estable en las regiones de Valparaíso y Metropolitana, pero en el Biobío se mantiene alto.
El seremi del Biobío informó durante la semana que los casos de tos ferina llegan a 957, donde un 75% de las notificaciones corresponden a angelitos menores de seis meses.
Frente a este cuático panorama, el Ministerio de Salud decidió redoblar las medidas para poner atajo a la enfermedad.
‘‘Los niños no tienen ninguna culpa, somos nosotros los adultos los que tenemos que cortar la cadena de transmisión a través de la vacunación contra la tos convulsiva. Recomendamos, en su momento, la estrategia de Vacunación en Capullo y ahora nos sumamos a la iniciativa de vacunar a los adolescentes como una política progresiva y permanente para controlar la circulación de la bacteria’‘, dijo el doc Jorge Jiménez de la Jara, del Comité Asesor en Vacunas.
CAUSAS
La tos convulsiva es producida por la bacteria Bordetella pertussis, la que sólo se aloja en seres humanos.
El contagio de la enfermedad se produce por contacto directo de persona a persona, a través de gotitas de secreciones respiratorias de gente infectada.
La posibilidad de contagio es alta si la exposición al portador es prolongada y estrecha, como en un jardín infantil, casa, sala cuna o colegio.
Por este motivo, es importante que al menor síntoma, los papitos lleven a sus nenucos al médico y acto seguido, den aviso si el chiquitito estuvo en contacto con otros peques.
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